
Menos de la mitad de las personas que tienen incontinencia urinaria hablan con su médico sobre el tema. A veces es por vergüenza y otras veces simplemente porque no saben que este problema puede ser curado o, al menos, mejorado. En muchos casos, el tratamiento tiene éxito y no requiere cirugía. El paso más difícil para algunas personas es decirle al médico el problema que tiene. No debe dejar que este problema se mantenga en silencio, cuando se lo cuente a su médico él podrá informarle y además mandarle a algún especialista. Los expertos en el tema son:
• Uroginecólogo: es un ginecólogo con formación avanzada en la incontinencia
• Urólogo: experto en el tratamiento de problemas del tracto urinario
• Geriatra: especialista en el tratamiento de los mayores con múltiples problemas.

Si el embarazo desencadenó el problema, también puedes hablar con un ginecólogo. Tu médico comenzará revisando tu historial clínico y haciéndote un examen físico. Te mandará varias pruebas para ver si todo está bien. Las pruebas principales serán unos análisis de sangre y de orina. También te pedirá que realices un “diario de la micción“. Deberás registrar:
• Aseo
• Volumen de orina (encontrarás instrumentos que te ayuden)
• El tiempo y la frecuencia
• Número de cambios de ropa íntima cada día
• Tipo y cantidad de líquidos que tomas, y en qué momento.
Existen varios tipos de incontinencia urinaria: incontinencia de urgencia (conocida como “vejiga hiperactiva”, esta es más común en las personas mayores) y la incontinencia por esfuerzo (fugas cuando caminas, realizas ejercicio, estornudas, toses, ríes o te levantas).





























