Archivo abril 2010

fitoterapia Fitoterapia, un botiquín natural
La fitoterapia o herbolaria utiliza extractos de plantas medicinales o sus derivados con fines terapéuticos y para prevenir o tratar patologías. Pertenece al ámbito de la medicina y la ejercen médicos y fitoterapeutas. El uso de plantas como remedio natural es conocido desde tiempos ancestrales. Actualmente se utilizan en compuestos químicos con acciones farmacológicas (principios bioactivos) y son, en muchas ocasiones, los ingredientes primarios para la elaboración de productos farmacéuticos.

El conocimiento de las propiedades terapéuticas, hoy día, continúa siendo un reto para la ciencia. Cada vez son más las investigaciones que descubren o confirman los efectos benéficos de las plantas, conocidas desde la antigüedad.

En estas líneas hemos reunido algunas de las más comunes para dar a conocer sus propiedades curativas:

Salvia (Salvia officinalis)
Se trata de una planta poco común aunque, gracias a su cultivo, ha sido ampliamente extendida. Se utilizan las hojas y las flores.
Indicaciones: Digestiones difíciles, inflamaciones varias, menstruaciones irregulares, nerviosismo, sudoración excesiva, tos y afecciones del aparato respiratorio.

Lavanda (Lavandula officinalis Chaix)
También conocida con el nombre de espliego. Se recolectan las flores entre junio y julio y se dejan secar a la sombra. Su consumo debe ser moderado.
Indicaciones: Asma, cabellos delicados, contusiones, debilidad, depresión, desinfección de la piel y de la boca, dolores reumáticos, insomnio, nerviosismo y jaqueca.

melisa Fitoterapia, un botiquín natural
Melisa (Melissa officinalis)
Se utilizan las hojas verdes y el tallo florido. Una vez recolectadas las hojas verdes y los tallos floridos, entre junio y septiembre, se han de secar rápidamente.
Indicaciones: Anemia, afecciones del aparato respiratorio, digestión difícil, halitosis, inflamaciones de la garganta y la boca, hígado cansado, inapetencia, insomnio, cefalea y nerviosismo.

Manzanilla (Matricaria chamomilla)
También conocida como camomila. Se recolectan las corolas.
Indicaciones: Digestiones difíciles, antidiarreico, dolor de cabeza, inflamaciones de las vías respiratorias, boca, garganta y piel, insomnio, neuralgias, eritemas solares, flujos menstruales irregulares y dolorosos.

menta Fitoterapia, un botiquín natural
Menta (Mentha Piperita)
Menta inglesa o hierbabuena. Las hojas se recolectan antes de la floración y las flores, en los meses de junio y julio. Se deseca a baja temperatura.
Indicaciones: Digestión difícil, acidez de estómago, gastritis, fermentaciones y dolores intestinales, halitosis e inflamaciones de la boca, jaqueca, náuseas, nerviosismo e insomnio.

Malva (Malva sylvestris)
Las hojas se recolectan entre junio y julio; las flores entre mayo y junio; y la raíz en otoño o primavera.
Indicaciones: Afecciones de las vías respiratorias, faringitis, tos, hemorroides, inflamaciones intestinales y de garganta, gingivitis, inflamación de la piel y de los ojos. Sedante del sistema nervioso.

Anís (Pimpinella anisum)
Se cultiva en regiones de clima cálido y las umbrelas se recolectan cuando se tornan amarillas.
Indicaciones: Catarros bronquiales, trastornos digestivos y flatulencias. En dosis altas puede resultar convulsionante.

Hinojo (Foeniculum vulgare)
Los frutos, llamados semillas de hinojo, se recolectan entre septiembre y octubre.
Indicaciones: Afonía, bronquitis, faringitis, acidez de estómago, flatulencias, inapetencia, fatiga, tos y catarro.

romani Fitoterapia, un botiquín natural
Romero (Rosmarinus officinalis)
La planta entera se recolecta durante todo el año, lo que permite utilizarla siempre fresca.
Indicaciones: Arrugas, digestión difícil, flatulencias, problemas intestinales, diuresis, colesterol, insomnio, neurosis, depresión, agotamiento psicofísico y tos.

Valeriana (Valeriana officinalis)
Se utiliza la raíz y el rizoma, y la recolección se realiza en otoño o en primavera.
Indicaciones: Asma, contusiones, depresión, insomnio, nerviosismo y ansiedad. También tiene propiedades neurálgicas y es eficaz contra la jaqueca.

Tomillo (Thymus pulegioides)
Conocido también como falso poleo. Se recolecta entre mayo y octubre.
Indicaciones: Halitosis, inflamaciones de la boca, aftas, inflamaciones de la piel, llagas, heridas, jaquecas, insomnio, dolor de cabeza, resfriado, ronquera, faringitis, tos y trastornos gastrointestinales.

Orégano (Origanum vulgare)
Se utilizan las hojas y las flores.
Indicaciones: Gases, digestiones difíciles e indigestiones, inapetencia, inflamaciones e infecciones de boca y garganta, tos y afecciones de las vías respiratorias.

datiles Saludables dátiles
Los dátiles, antaño manjar reservado a jeques y califas árabes, están ahora a nuestro alcance. Los podemos encontrar en mercados, supers, tiendas de barrio… Y la verdad es que son deliciosos, tanto comidos solos como con yogurt, en pasteles…

Pero el dátil es mucho más que un fruto riquísimo, pues gracias a las vitaminas y minerales que contiene es muy beneficioso para el organismo. Por ejemplo, contiene gran cantidad de vitamina B5 (o ácido pantoténico), que ayuda a transformar los carbohidratos y las grasas en energía, por lo cual los dátiles ayudarán a niños, deportistas, personas que sufran cansancio… Además, la vitamina B5 tiene efectos relajantes.

Es de destacar el alto contenido en triptófano de los dátiles. El triptófano es precursor de la serotonina, con lo cual el consumo de dátiles mejorará nuestro estado de ánimo. También es precursor de la melatonina y por ello el hecho de comer unos cuantos dátiles antes de ir a dormir favorece el sueño reparador.

Los dátiles son muy ricos en hidratos de carbono, que proporcionan energía. Pero no se trata de una energía “vacía”, como la del azúcar refinado, por poner un ejemplo, que agotamos enseguida. Los hidratos de los dátiles se liberan poco a poco, con lo cual nos servirán para esos momentos en los que tenemos un poco de hambre y necesitamos comer algo antes de la siguiente comida principal: con unos pocos nos sentiremos satisfechos durante bastante rato. Esto es muy importante para los niños; sería recomendable que en vez de “chuches” comieran algunos dátiles, que están igual de buenos y son mucho más sanos.

Lamentablemente, los dátiles sólo tienen dos pegas: están tan ricos que no podemos evitar comer unos cuantos y, por desgracia, su contenido calórico es bastante alto: unas 270 calorías por cada 100 gramos, contenido que aumenta considerablemente si los dátiles están confitados (son los más brillantes). Por otro lado, las personas diabéticas han de consumirlos con mucha moderación.

agujeta2 Las molestas agujetas
Todos en algún momento de nuestra vida hemos hecho más deporte del que estamos acostumbrados a practicar, o hemos realizado gestos que no acostumbramos a hacer. En cualquiera de estos dos casos, seguramente hemos tenido agujetas. ¿Quién no?

El lenguaje médico se refiere a las agujetas con las palabras “mialgia diferida”, aunque el término popular es realmente más descriptivo: verdaderamente parece como si se nos clavaran pequeñas agujas en el músculo.

La explicación más común de por qué surgen las agujetas se basa en la acumulación de ácido láctico en los músculos, el cual cristaliza y provoca el dolor. Sin embargo, esta teoría ha sido descartada, porque se ha demostrado que las personas que sufren el mal de McArdle, y que por tanto no pueden producir ácido láctico, también tienen agujetas. El descarte de esta explicación hace que no tenga sentido beber agua con azúcar durante o después del ejercicio; eso se hacía porque se creía que el agua con azúcar disolvía la cristalización del ácido láctico.

La teoría más aceptada hoy en día por la comunidad médica es la que postula que el dolor se debe a microrroturas de las fibras musculares producidas por realizar ejercicios a los que el músculo no está acostumbrado. Esta rotura produce una inflamación, que parece ser que es más responsable del dolor que la rotura misma.

Basándonos en esta última teoría, el alivio de las agujetas debe ir por otros derroteros que no son los tradicionales que pasaban por ingerir azúcar. Así, los antiinflamatorios pueden ser eficaces, aunque hay estudios que señalan que el ibuprofeno y el naproxeno sí funcionan, pero no la aspirina. Los aceites de pescado con alto contenido en ácidos grasos omega-3 son beneficiosos, pues tienen poder antiinflamatorio. Asimismo, los fisioterapeutas aconsejan recibir masajes en la zona y realizar ciertos ejercicios especiales.

semillas de chia Beneficios de las semillas de chía (Salvia hispanica)
Las semillas de chía (Salvia hispanica) son un reclamo como alimento exótico al que se atribuyen cualidades nutricionales y terapéuticas excepcionales. Estas semillas tienen una larga historia entre los pueblos indígenas del centro y del sur de América. Además, han sido el alimento base de la dieta precolombina de la civilización azteca, la que se ha podido beneficiar de sus supuestas propiedades para la salud.

Se han realizado diversos estudios para la composición nutricional de estas semillas y del aceite extraído de ellas se han centrado en un elevado índice de ácidos grasos omega 3 y alfa-linolénico, además de analizar su contenido en fitosteroles y compuestos antioxidantes. Estas sustancias tienen una gran capacidad para reducir los niveles plasmáticos de colesterol.

Algunos laboratorios y empresas de alimentación se han dado cuenta de esta prometedora composición química y estudian la fórmula para comercializarla con el fin de reducir el riesgo cardiovascular, entre otros beneficios potenciales. Aporta también buena cantidad de proteínas de alta calidad nutricional. Finalmente, podemos decir que esta semilla tan peculiar es rica en minerales como el calcio, el magnesio, fósforo, zinc y potasio, y en vitaminas del complejo B.

131 cajigar el turbon Aquellos balnearios de antaño (IV)
Hemos visto en la primera, segunda y tercera parte de esta serie de posts cómo ha ido evolucionando la hidroterapia a lo largo de la historia. Personajes domo los doctores Sigmund y Johann Hahn, Priessnitz y Sebastian Kneipp dejaron el terreno abonado para que la cultura de la curación del agua alcanzara su punto máximo, y ese punto máximo tuvo lugar en el siglo XX.

Fue durante el siglo pasado cuando comenzaron a construirse balnearios en infinidad de poblaciones de toda Europa, en especial en aquéllas situadas en zonas montañosas, ya que allí el agua es más pura y se está más en contacto con la naturaleza.

La comunidad científica y médica aceptó sin reservas la cura a través de la acción del agua. Médicos tan insignes como el Premio Nóbel Santiago Ramón y Cajal recomendaban estancias en los balnearios para curar diversas dolencias, por ejemplo, en el caso del doctor Ramón y Cajal, enfermedades músculo-esqueléticas.

Se empezó a analizar la composición química de cada manantial célebre, y así, en función de la composición del agua, se recomendaba la estancia en un balneario u otro, según también la dolencia que tuviera el paciente. Por ejemplo, era muy famoso el antiguo balneario de la pequeñísima localidad oscense de Las Vilas del Turbón por la capacidad que tenían sus aguas de depurar el riñón, logrando el enfermo desprenderse de piedras y arenillas en tan sólo nueve días. Y hablo de nueve días porque por regla general, los doctores recomendaban “una novena” en un balneario determinado para sanar o paliar una enfermedad. Miles de personas acudían cada año a los antiguos balnearios.

Actualmente las cosas han cambiado. Ha aparecido un nuevo tipo de turismo que busca en el agua relajación y curas de belleza. Encontramos términos nuevos como “spa”, palabra que designa a un establecimiento que aplica tratamientos con agua pero normalmente sin finalidades medicinales, tratamientos que van más encaminados a disminuir el estrés y al cuidado del aspecto físico. Pero si buscamos bien, seguro que todavía encontramos algún balneario como los de antes, que siguen siendo tan efectivos para el cuidado de nuestra salud como lo fueron siempre.

lampara vaso leche Consumir o no consumir leche
Cada vez aparecen más médicos y profesionales naturistas que vienen a decirnos que no es recomendable el consumo de leche ni de productos lácteos. Esta afirmación nos afecta de manera considerable, ya que en nuestra sociedad el consumo de lácteos es muy elevado: leche, yogurt, queso, mantequilla…; además, desde la opinión médica dominante e incluso desde la administración pública se nos dice que es imprescindible consumir leche y sus derivados, ya que de lo contrario podemos vernos privados de ciertas vitaminas, minerales y sobretodo de calcio, importantísimo para nuestros huesos.

Los detractores de la leche nos dan razones para no consumirla:
– el ser humano es el único mamífero que sigue consumiendo este producto tras haber finalizado el período de lactancia. Es más, se consume leche de forma antinatural, pues no hay ninguna especie que amamante a las crías de otra especie, pues cada leche tiene la composición ideal para cada especie en cuestión.
– las mujeres que no consumen leche, como por ejemplo las de la etnia bantú, no padecen de osteoporosis. El calcio lo consiguen de los vegetales y de la carne. La leche animal es rica en calcio, pero el cuerpo humano es incapaz de asimilarlo bien y la gran mayoría del que se ingiere se expulsa por las heces.
– el exceso de proteínas lácteas producen una acidificación del organismo. El cuerpo intenta compensar esta acidez liberando minerales alcalinos, como el calcio, que por ello se pierde.
– la caseína es una de las proteínas de la leche, la cual es asimilada por los niños cuando maman leche materna, pero no cuando beben leche de otros mamíferos. Los adultos tampoco asimilamos la caseína. Los detractores de la leche indican que en algunas personas el consumo de lácteos produce problemas de absorción intestinal, pues la caseína no asimilada impide que se absorban nutrientes en el intestino.
– Las personas con deficiencia de inmunoglobulinas IgA pueden tener un problema adicional con la caseína: ésta pasa al torrente sanguíneo y puede provocar enfermedades autoinmunes.

flatulencias Las incómodas flatulencias
El flato (flatulencia) es el aire o gas que está en el intestino y que sale a través del recto. Este gas se compone principalmente de dióxido de carbono gaseoso inodoro. Pequeñas cantidades de otros gases están presentes en él, tales como el metano y el sulfuro de hidrógeno. El olor desagradable del gas intestinal es el resultado del sulfuro de hidrógeno y otros compuestos. Estos compuestos son, en su mayoría, otras aminas que se producen cuando las proteínas se descomponen en el colon. Las aminas pueden ser particularmente ofensivas.

Cuando las bacterias empiezan a descomponer los alimentos no digeridos en el intestino grueso o el colon, el gas empieza a formarse. Esto hace que el intestino se distienda y pueda causar dolor. Si la pared intestinal se inflama, puede llegar a ser más sensible que de costumbre. A pesar de que pueden causar molestias, el exceso de gases no suele ser un síntoma grave.

Hay muchas causas por las que se produce el flato. Estas causas, pueden variar dependiendo de la edad, el sexo, y la salud en general de la persona. Algunas de las causas más comunes son:

- Comida no digeribles como la fibra de los alimentos
- Comer alimentos que tu cuerpo no puede tolerar
- Comer judías. Muchas veces, este tipo de alimentos no se puede digerir bien y se producen excesivos esfuerzos en el colon sin demasiado resultado. El resultado es la formación de gases en el colon
- Pancreatitis aguda
- Síndrome del intestino irritable
- La mala absorción que, se produce cuando el intestino no es capaz de absorber los nutrientes. A menudo este problema viene acompañado de diarrea
- El uso de antibióticos