Archivo mayo 2010

Tanorexia Tanorexia: adicción al sol y a los UVA
La búsqueda de un moreno perfecto en todo el cuerpo es algo que crece cuando comienza a hacer buen tiempo y nos ponemos ropa más ligera. Lo cierto es que cada vez son más las personas dependientes de los rayos del sol y algunas ya no sólo en verano. Al final se acaba convirtiendo en una adicción al sol o, en su defecto, a las cabinas de bronceado, esta enfermedad se le conoce como tanorexia. Se trata de un trastorno psicológico ya que, donde el afectado nunca ve que su cuerpo suficientemente bronceado, la persona nunca se ve lo suficientemente morena, teniendo una imagen distorsionada de sí misma, aunque esté negra.

Todo es causa de la moda del bronceado, una cultura o tradición que está demasiado arraigada en la sociedad occidental y llega a provocar estas patologías. Termina siendo un hábito compulsivo que deriva en importantes problemas de salud, especialmente con la piel. Los últimos estudios sobre el tema aseguran que la cantidad de melanomas, o cáncer de piel, se ha multiplicado por diez en pocos años, a pesar de eso, más de un 30% de los españoles reconoce seguir tomando el sol en la horas de máximo peligro, sobre todo, en los meses de verano.

Además, el 60% de la población sin conocer cuál es su fototipo y no utilizan la protección adecuada, y muchos cuando están morenos, tras quince días en la playa, dejan de ponerse cremas pensando que ya no corren peligro de quemarse. El protector es un gran avance para la protección de nuestra piel, pero se utiliza para poder estar expuestos durante más horas y eso es un abuso, que con paso de los años se termina pagando caro.

Vía | Belleza Sexy

gazpacho Propiedades del gazpacho
Todos conocemos el gazpacho como un sabroso plato que aparece en nuestros menús en cuanto empieza a apretar el calor propio de la época estival. El cuerpo no sólo nos pide recurrir a este alimento porque se trata de una elección refrescante pero también porque tiene propiedades muy beneficiosas para nuestro organismo, especialmente por su alto contenido en verduras propias de nuestra dieta mediterránea.

Como es bien sabido, consumir verduras frecuentemente tiene un efecto anticancerígeno en nuestro organismo. Además de esta generalidad, las verduras que forman parte de la clásica receta de gazpacho nos aportan distintas vitaminas, hidratos de carbono, fibra natural y antioxidantes que favorecen el buen funcionamiento de nuestro metabolismo. Otro factor que hace todavía más apetecible es que tiene un bajo nivel de calorías, que dependerá directamente de la cantidad de pan que incluyamos, así como un efecto saciante que ha sido reconocido en varios estudios científicos y que lo convierte en un plato perfecto si estamos en dieta. No obstante, cabe destacar que estos efectos beneficiosos están limitados en los gazpachos procesados que encontramos en las estanterías de nuestro supermercado debido a los distintos procesos industriales a los que se somete el producto para su comercialización.

Cabe citar la importancia de la acción del ajo en nuestros gazpachos, pues se trata de un vasodilatador que favorece la circulación en esta época en la que es tan frecuente la retención de líquidos. De igual manera, la composición de sales del gazpacho favorece la regulación de potasio y evita la hiperhidratación durante los meses de verano. Otros aportes vitamínicos importantes los encontramos en el pimiento, que aporta grandes cantidades de vitamina C, o en el tomate, que aporta licopeno en cantidades directamente relacionadas con el color rojo de esta hortaliza. Por esto si fuera poco, esta receta aporta también vitaminas A y E, y una gran variedad de minerales tales como fósforo, hierro, calcio, magnesio, manganeso, zinc, cobre, potasio y sodio.

Por todos estos beneficios para la salud y porque se trata de un suculento manjar, el gazpacho es uno de los platos que recomendamos consumir sin miramientos en cualquier época del año.

insomnio adolescentes El insomnio en adolescentes
Dormir significa colocar la cabeza en una almohada, entrar en sueño y despertarse a la mañana siguiente con fuerzas para realizar todas las tareas. Sin embargo, buena parte de los adolescentes tiene problemas para conciliar el sueño, algunos sufren insomnio crónico. La prevención es clave para que no se convierta en un problema de salud. El insomnio se conoce como una alteración en el ciclo normal de descanso, que se traduce en no poder dormir.

Los primeros síntomas se desarrollan entre la adolescencia y la edad adulta. Se estima que un 10% de los jóvenes entre 16 y 25 años tiene todos los síntomas del insomnio, que se diagnostica tras pasar al menos un año entero con dificultades cada noche en poder dormir. Es importante saber que una sola noche sin pernoctar no comporta tener insomnio, ya que el problema surge cuando esto se repite en numerosas ocasiones.

En principio se desconocen los motivos exactos que llevan a pasar tantas noches enteras en vela, pueden ser los factores genéticos (herencia paterna) y ambientales (estrés, mala alimentación, irregularidad en irse a dormir), los científicos también han destacado dos aspectos interesantes: el cronotipo y la hiperactivación, que se caracterizan por un estado de exceso de activación fisiológica y emocional.

Por la noche, los síntomas del insomnio suponen dificultades para quedarse o permanecer dormido, tener la sensación de un sueño no reparador o despertarse temprano muy pronto sin poder volverse a dormir. No obstante, dormir no lo es todo. Los jóvenes con insomnio padecen fatiga diurna: sensación de cansancio físico o mental pero sin tendencia a adormecerse.

Algunos de los consejos para solucionar el insomnio, sin tener que tomar fármacos consiste en establecer rutinas y horarios fijos, practicar ejercicio durante el día, hacer deporte, decorar el dormitorio con un ambiente óptimo para dormir (temperatura, luz y ruido adecuados), evitar alimentos estimulantes como el café durante las últimas horas del día, habituarse a rutinas relajantes haciendo yoga o tomar una bebida caliente como un vaso de leche antes de dormir.

tatuaje Cuidar los tatuajes en verano
Se acerca el verano y la hora de ir a playas y piscinas a lucir cuerpo, y por esta razón muchos deciden hacerse un tatuaje en alguna parte de su cuerpo, sin embargo no es la mejor época ya que cuando te haces un tatuaje es recomendable que no le dé mucho el sol por lo menos durante un mes. Así que si estás pensando en hacerte un tatuaje y quieres ir a la playa, mejor espera a septiembre.

Ten en cuenta que un tatuaje necesita por lo menos quince días para que cicatrice, así que si vas a la playa o a la piscina antes de ese tiempo intenta cubrirlo con una gasa para evitar que le dé el sol. Además el roce de la arena puede hacer que pierda definición y color, mejor prevenir que curar.

Las personas recién tatuadas tienen que saber que los riesgos del sol no son para la piel, ya que se hace con pigmentos que la piel tolera, sino que los riesgos son para el tatuaje mismo, ya que puede ocurrir que se queme y el tatuaje se estropee. Por eso como primera medida para alguien que se acaba de tatuar es echarse crema con un factor muy alto. Por otro lado, debes de intentar no bañarse ni en el mar ni el la piscina ya que tanto la sal como el cloro pueden dañar la tinta del dibujo.

Después de tomar el sol, tanto si tu tatuaje es reciente o ya lo tienes hace tiempo, una práctica muy buena es lavarlo con jabón neutro y luego aplicar una crema hidratante.

Si no tienes un tatuaje pero te gustaría lucir uno este verano, aunque lo del sol te echa un poco para atrás, una solución sencilla es que te hagas un tatuaje temporal de henna, es más rápido y sus cuidados son más fáciles. Una vez que te lo has hecho, para que te dure más déjalo de 6 a 8 horas sin tocarlo y luego aplica una mezcla de azúcar, jugo de limón y un poco de laca de pelo. Cuando vayas a la playa o a la piscina puedes darle un poco de vaselina por encima para protegerlo.

vaca El virus de la variola
La variola es un virus miembro de la familia ortopoxvirus. Otros virus de esta familia incluyen la viruela y el virus vaccinia. La variola es una extraña enfermedad. Hace años, la enfermedad era muy normal entre los seres humanos pero, desde la inyección creada por el doctor Edward Jenner la enfermedad se limita más a pequeños mamíferos. El último caso registrado de una vaca con viruela fue en el Reino Unido en 1978. En ocasiones, la enfermedad se puede transmitir al ser humano pero, esto suele ser muy raro.

El núcleo del virus de la viruela de las vacas se cree que está en pequeños animales del bosque, tales como los ratones. Los gatos y las vacas, que pueden albergar el virus, pueden haber estado en contacto de forma accidental con estos animales infectados y haber sido contagiados. El virus de la viruela de la vaca, similar a la de otros ortopoxvirus, se ve mejor usando técnicas microscópicas electrónicas de tinción negativa.

Esta técnica revela detalles de la superficie. El virus de la viruela de las vacas es ligeramente ovalado y tiene una superficie de apariencia muy estriada. La infección humana se cree que se debe al contacto directo con el animal infectado. El virus también puede entrar a través de una herida abierta. Hace ya mucho tiempo, los agricultores expuestos regularmente al ganado podían ser contagiados al ordeñar las vacas.

La variola, suele ser evidente a medida que las llagas (llenas de pus) en las manos y en la cara aparecen. Posteriormente, estas llagas se tornan en puntos negros antes de desvanecerse. En casos raros, el virus puede distribuirse por todo el cuerpo y llegar a causar la muerte.

herpes Conocer el herpes genital
Para muchos, es la mayor epidemia sobre la que nadie quiere hablar. El herpes genital se propaga tan fácilmente, porque muchas personas no se dan cuenta de que tienen una infección y no se molestan en mantener relaciones sexuales de forma segura. A continuación tienes una serie de consejos que debes conocer sobre el herpes genital:

- Evitar el contacto sexual durante los brotes
El mayor riesgo de transmitir los herpes es durante los brotes. Los síntomas varían y no siempre son evidentes, pero las llagas y las úlceras rojizas en el área genital son la clave principal. La picazón o dolor en la ingle también pueden indicar la aparición de un nuevo brote.

- Hacerse pruebas
Debes considerarte hacerte pruebas para ver si eres portador de este gran problema. Incluso si no hay síntomas molestos, lo mejor es hacerse pruebas. De todas formas, si crees que puedes tener esta enfermedad toma precauciones para evitar infectar a otros.

- Conocer cómo se propagan los herpes
Puedes contraer herpes a través del sexo oral o el coito, así como con el contacto de la piel. Las zonas infectadas más habituales son los genitales, la cara interna del muslo y la región anal. Los herpes son contagiosos cuando todavía no hay síntomas. Como regla general, también el área cubierta por la ropa interior es un punto de posible transmisión.

- Usar condones de forma inteligente
Los condones pueden reducir el riesgo de transmitir los herpes a la mitad. Los expertos aconsejan usar un condón durante el contacto genital o los juegos previos.

peumal Las temidas ampollas
Se denominan ampollas aquellas protuberancias, llenas de líquido, formadas bajo la piel y ,generalmente, localizadas en los pies. Se producen como reacción a la fricción continuada y excesiva del calzado.

Aunque los principales afectados son los deportistas, lo cierto es que las ampollas pueden surgir como consecuencia de cualquier actividad que produzca fricción. También suele presentarse cuando se camina durante cierto tiempo con calzado nuevo. Las zonas del pie más afectadas suelen ser los talones y los dedos de los pies, especialmente, por llevar zapatos puntiagudos, apretados o tacones altos. Incluso, el material sintético con el que se fabrican ciertos tipos de calzado, pueden producir problemas como consecuencia de la transpiración inadecuada.

El primer síntoma de una fricción excesiva es la formación de una bolsa en la capa externa de la piel. Si no se le presta atención, esta se va haciendo más grande hasta que revienta y el dolor se hace más patente.

Cuidados

Ante la aparición de una ampolla, primero se ha de limpiar la zona con agua y jabón. Una vez se ha secado bien, se aplica un antiséptico y se tapa con un apósito para evitar la fricción y la presión. Existen algunos, especialmente indicados para estos casos, que absorben la humedad y se dejan actuar hasta que se desprenden por sí solos. En el momento que la ampolla contiene líquido en su interior, se pincha con una aguja esterilizada para eliminarlo y sin retirar la piel muerta. Después, se vuelve a tapar para que siga el proceso de cicatrización.

Lo que no se debe hacer: tocar la ampolla con las manos sucias, utilizar alcohol u algodón, colocar esparadrapo directamente sobre la zona, retirar el apósito bruscamente, apretar o recortar la piel de la ampolla.
esportista Las temidas ampollas
Dado que el calor provoca la aparición de las ampollas, conviene mantener los pies secos y utilizar calzado que facilite la transpiración. En muchas ocasiones, el sudor en los pies hace que estos resbalen dentro del zapato y ,en consecuencia, aparezca este tipo de lesión. Así mismo, conviene evitar las arrugas en los calcetines y utilizar un calzado inadecuado, especialmente si se camina más de lo habitual.

Si se va a practicar alguna actividad que implica caminar en exceso hay que ajustar el pie al calzado utilizando varios calcetines: unos finos en contacto directo con el pie, de tejido sintético transpirable o algodón, y sobre estos, unos más gruesos pero con las costuras hacia fuera (al revés de cómo lo hacemos habitualmente). Existen algunos tipos de calcetines, fabricados con fibras especiales, que no producen ampollas y se venden en tiendas de deporte. También, en las farmacias se pueden encontrar productos que actúan como lubricante natural y evitan la fricción. De esta forma se puede conseguir evitar la aparición de las ampollas y las rozaduras, tanto en los pies como en cualquier otra parte del cuerpo.
rentarpeus1 Las temidas ampollas
Higiene

Con la llegada del calor aumenta el sudor y el mal olor de pies. Aunque este molesto trastorno se puede dar durante todo el año, con el aumento de la temperatura se agrava. Por ello, tener una buena higiene es fundamental para mitigar el problema: lavar los pies diariamente con agua tibia y no más de diez minutos para evitar que la piel se reblandezca; utilizar un jabón neutro; secar bien los pies, sobre todo entre los dedos, ya que los gérmenes suelen proliferar en la humedad; aplicar, de forma complementaria, algún producto con efecto antitranspirante y desodorante.