Archivo julio 2010

flatulencias Enfermedad inflamatoria intestinal: las flatulencias
A veces, los médicos pueden considerar las flatulencias como una enfermedad. Este problema es una enfermedad inflamatoria intestinal. En este caso, tu médico te tendrá que hacer preguntas sobre tu historia clínica: hábitos alimenticios, síntomas, dolores, etc. Los exámenes de diagnóstico que se pueden realizar para descartar problemas serios incluyen:

- Esofagografía (rayos X)
- Enema de bario de rayos X
- Análisis de sangre
- Colecistografía o radiografía de la vesícula biliar (rayos X)
- Sigmoidoscopia o proctoscopia

Muchas personas que sufren estos problemas se plantean la siguiente cuestión: ¿pueden prevenirse las flatulencias? El gas intestinal puede aumentar temporalmente después de comenzar una dieta alta en fibra. La afección generalmente desaparece por sí sola una vez que tu cuerpo se ha adaptado a la nueva dieta. También, puedes intentar hacer lo siguiente:

- No comas productos lácteos ya que podrías tener intolerancia a la lactosa. Debes evitar las bebidas gaseosas y la cerveza.
- Para disminuir la presencia de aminas malolientes en el intestino, puedes disminuir la cantidad de proteínas, principalmente la carne, en tu dieta. Sin embargo, es aconsejable que hables con un experto en nutrición antes de realizar estos cambios por tu cuenta.
- Evite alimentos como las judías, el repollo, las coles de Bruselas, la coliflor, el brócoli, los nabos, los pepinos, los rábanos, las cebollas y los melones.
- Debes comer despacio y masticar bien la comida.
- Aumenta el consumo de la clorofila. La clorofila se encuentra en vegetales de hojas verdes, como las espinacas.

Recuerda que cualquier persona puede tener flatulencias. Según algunos estudios, los hombres jóvenes y sanos expulsan al día una media de tres flatulencias.

aquaerobic02 Apúntate al Aquagym
El aquagym está muy de moda en piscinas y gimnasios, pero ¿sabías que ya se practicaba en la época de antes de Cristo? Ya Hipócrates utilizaba baños de agua fríos y calientes para curar sus enfermedades. Los romanos utilizaban los baños combinando agua fría y caliente con fines recreativos y también curativos. Para que veas que esto del aquagym no es nuevo, ellos también hacían ejercicios en el agua.

La estructura de una clase de aquagym es muy parecida a una clase por ejemplo de aerobic (solo que en el agua) y los ejercicios se clasifican según sean de impacto o no, es decir, si se hacen tocando con los pies en el suelo de la piscina o flotando. La primera parte de la clase es de calentamiento, para ir preparando los músculos. Después hay una parte aeróbica, la más larga, que tiene como objetivo elevar la frecuencia cardíaca. Esta parte se caracteriza por saltitos, desplazamientos, ejercicios de coordinación, etc. Te lo pasarás muy bien porque se suele realizar con música. Después viene una parte de ejercicios localizados y se pueden hacer en el borde de la piscina o con tablas flotadoras. Aquí trabajarás determinados músculos de manera individual. La última parte de la clase es de relajación para volver a un ritmo cardiaco normal. En esta fase es importante no olvidarse de estirar.

Las clases de aquagym son buenas para la autoestima y la depresión porque son muy divertidas y el agua está comprobado que tiene propiedades energizantes y además te vendrán muy bien para mejorar tu función cardiorespiratoria. Al hacerse en grupo, son clases que fomentan el “buen rollo” y las ganas de hacer deporte. Y como se hace en una piscina, pues te servirán también para refrescarte y evitar los golpes de calor. Si no puedes acudir a una clase de aquagym, márcate unos saltos y unas carreritas dentro de la playa, que no te dé vergüenza, ya verás como luego te sientes mucho mejor.

compras Compras compulsivas
¿Está tu armario lleno de ropa que nunca usas y que, incluso, tiene puesta las etiquetas? ¿Tienes cajas apiladas de zapatos que ni siquiera sabes si te valen? Podrías ser una compradora compulsiva. Algunos estudios estiman que hasta 17 millones de estadounidenses, más de uno de cada 20 de nosotros, no podemos controlar nuestras ganas de comprar. Esta “necesidad” supera las obligaciones de nuestro trabajo, las relaciones matrimoniales, etc.

Según Donald Negro, profesor de psiquiatría de la Universidad de Iowa que se ha especializado en el trastorno obsesivo-compulsivo, la compra compulsiva no es una compulsión ciertamente, sino un trastorno del control de impulsos. Una compulsión es un comportamiento que se produce para contrarrestar un pensamiento perturbador. Pero, no hay un pensamiento perturbador que provoque la compra compulsiva. Es un impulso muy placentero, y hace actuar a la gente por impulsos.

Esta enfermedad no es algo nuevo, según Negro, un psiquiatra alemán publicó la primera descripción clínica de esta enfermedad en 1915. Existen un montón de famosos adictos a las compras que han vivido en diferentes épocas: María Antonieta, Mary Todd Lincoln, William Randolph Hearst, Jacqueline Kennedy Onassis, Imelda Marcos, la princesa Diana, etc. Sus adicciones iban desde prendas de vestir (Jackie o Diana), hasta el arte y antigüedades (Hearst), pasando por los zapatos (la gran colección de Marcos) y terminando por los guantes (la Sra. Lincoln tenía 84 pares)

Esta enfermedad, hoy en día, a veces es difícil de detectar, debido a la evidente necesidad de tener bienes disponibles de manera inmediata que todos tenemos. Si bien, la investigación sugiere que nueve de cada 10 adictos a las compras son mujeres, Benson dice que es curioso cómo, en una sociedad tan moderna, parece inapropiado “marcar” a un hombre con un trastorno considerado femenino. Los hombres coleccionan, las mujeres son compradoras compulsivas.

pasar hambre engorda Pasar hambre engorda, no sirve para adelgazar
Si estás comenzando una dieta para disminuir de peso es recomendable que no pases hambre, ya que tendrá un efecto contrario al buscado. El ahorro de esas calorías te será cobrado más tarde por el aumento de apetito, llevándote a consumir el doble de lo indicado, lo que se conoce como efecto rebote. Nadie dijo que adelgazar iba a ser algo fácil.

Recuerda que acumular hambre te llevará a un descontrol alimentario. Tu cuerpo tendrá señales contrarias y desencadenarás reacciones que no son deseables. Es cierto que primero ingerirás menos calorías, pero ese esfuerzo terminará pasando factura si durante el proceso pasas hambre.

Debes saber además que dicho descontrol será en cantidad y calidad de nutrientes. Es mejor realizar una alimentación equilibrada y controlada, comer cada vez menos pero sin exagerar. Es importante también combinarlo con la práctica de ejercicio físico. El deporte es genial para perder esos kilos que nos sobran.

El peso bajado a costa de una exagerada restricción no será definitivo. El adelgazamiento rápido será en base a agua y músculos, y no a grasa. Perder peso para siempre es algo que cuesta en el tiempo, no se consigue dejando de comer durante una semana, mucha gente hace eso y se equivoca por completo.

Una dieta bien planificada permitirá que bajes de peso más lentamente pero lo mantendrás en el tiempo. Numerosos estudios señalan que comer fraccionado y a lo largo del día lleva a resultados positivos. Es mejor hacer cinco o seis comidas pequeñas que comer dos veces al día grandes cantidades.

Si tienes saciedad, tendrás más tranquilidad para elegir mejor la calidad de alimentos que consumirás. No olvides que si pasas hambre perderás energías para realizar tu trabajo diario, tan recomendable a la hora de conseguir el tan deseado descenso de grasa corporal. Nada de quedarse tumbado en el sofá, el cuerpo necesita movimiento para quemar. ¡No pares!

Es recomendable que consultes a un profesional de la nutrición, así lograrás éxito en tu tratamiento a mediano y largo plazo. Recuerda que la clave está en cambiar los hábitos, comer de forma saludable, cantidades moderadas y practicar deporte de forma habitual, ya sea en grupo o en un gimnasio.

gap Márcate un plan GAP
Las clases del gimnasio cada vez tienen nombres más extraños y de repente te encuentras con una que se llama GAP. ¿Y eso qué es? te preguntas. Pues muy sencillo, esas tres letras corresponden a las iniciales de Glúteos, Abdominales y Piernas, y la clase consiste en una tabla de ejercicios para fortalecer esas tres partes de nuestro cuerpo. Suelen ser ejercicios fáciles de esfuerzo medio. Si eres constante haciendo estos ejercicios verás como mejora tu figura.

Si no tienes tiempo de ir al gimnasio o las clases de GAP te vienen mal con tus horarios, no te preocupes, es muy fácil crearte una tabla de ejercicios para hacer en casa. Para empezar a calentar, coge un step si tienes en casa o si no vete al descansillo y sube y baja escaleras durante diez minutos, lo importante es preparar la zona. Antes de empezar con ejercicios localizados ponte un par de canciones marchosas y corre, salta, baila… un poco de ejercicio aeróbico te sentará de lujo. Después de calentar y del ejercicio aeróbico puedes hacer estos ejercicios básicos:

-Haz unas sentadillas: coge una silla y sube y baja como si te sentaras (pero no llegues a sentarte). Haz cuatro series de 25 repeticiones.

-Túmbate y haz la “tijera” con las piernas. Haz cuatro series de 25 repeticiones.

-Ponte boca abajo apoyado sobre los antebrazos y sobre una rodilla. Eleva la pierna que te queda libre. Sube y baja la rodilla sin llegar a apoyarla. Haz cuatro series de 25 repeticiones.

-Túmbate boca arriba con las piernas flexionadas. Eleva el cuerpo hacia las rodillas haciendo abdominales, pero no subas del todo. Has tres series de 20 repeticiones.

Cuando acabes los ejercicios no te olvides de estirar, es muy importante. Durante los ejercicios manténte hidratada y si algún ejercicio te supone mucho esfuerzo o dolor déjalo y acude al médico, a lo emerjo tienes alguna lesión. Procura repetir los ejercicios la menos dos veces por semana y conseguirás tonificar los músculos. Además esta tabla de ejercicios te ayuda a corregir desviaciones y a mejorar la postura. Si eres constante, con media hora de ejercicios en unas semanas te encontrarás mucho más ágil y en mejor forma física.

dieta familia Hacer dieta con el apoyo de la familia
Dicen que la familia es lo más importante. Es por eso que cuando te dispones a iniciar un tratamiento dietético, necesitas ante todo una cierta motivación, el apoyo de un nutricionista y mucha fuerza de voluntad. De todos estos factores dependerá el éxito del tratamiento. Pero queda un aspecto que no debe olvidarse cuando alguien comienza una dieta: su familia y su entorno afectivo. Aprende cómo apoyarte en ellos para lograr tus objetivos.

Lo primero de todo es pedir ayuda. Tu entorno familiar, así como el círculo íntimo de tus amistades, deberá saber lo muy importante que es para ti llevar a cabo el tratamiento y lo necesario que es el apoyo de ellos para no abandonarlo.

Avisa de que no te regalen alimentos que puedan tentarte: chocolates, bombones, dulces o tu comida favorita. Estos gestos son muy bonitos, pero en este momento no son convenientes para tu salud.

Evita encuentros sociales pues casi siempre hay comida de por medio, especialmente si sabes que eres una persona que no resistirá a la tentación. Esas ocasiones tan especiales no son aconsejables, sobre todo al comienzo de la dieta.

Come siempre que puedas rodeado de la familia y en un ambiente armónico, logrando un diálogo que te enriquezca. Organízate para tener una rutina de horarios y hábitos. Con eso evitarás que tu apetito aumente a cualquier hora del día, ya que pondría en riesgo la continuidad de la dieta.

Sírvete la porción de lo que puedes comer y pide que no se lleven los platos para servir en la mesa. Lo ideal es que todos hagan un esfuerzo y coman lo mismo o platos similares. Por ejemplo: si no puedes comer grasas, tú puedes elegir una milanesa al horno, y el resto la puede comer frita.

Evita que en la nevera abunden alimentos que tienes suprimidos, para esto es importante que tu familia te ayude. Pide acompañamiento para realizar alguna actividad física que te será complementaria con la dieta. Recuerda que no vas a adelgazar por comer menos, también es necesario hacer un poco de deporte y sudar la camiseta. Las salidas a caminar, en bicicleta, a correr, o practicar algún tipo de baile, en compañía de algún familiar o amigo, te brindarán un apoyo sustancial a la hora de ponerte en movimiento. Cosa que te conviene si quieres perder peso.

apatia La apatía sexual
En verano vamos con menos ropa, hace calor, tenemos más tiempo libre… todo parece apuntar a ser un buen momento para las relaciones sexuales, y en la mayoría de los casos es así, pero también hay excepciones. Si tienes pareja estable y no tienes deseos de tener encuentros íntimos con ella es posible que estés pasando por una racha de Apatía Sexual. También se habla de “inhibición del deseo sexual” y ocurre cuando uno de los miembros de una pareja ve descender parcial o totalmente las ganas de contacto con la pareja. Este problema puede tener un origen psicológico o fisiológico pero no es grave y muchas veces tal y como viene se va. Lo importante es reconocerlo e investigar cuáles pueden ser sus causas. En cuanto a las causas fisiológicas se puede tratar de trastornos hormonales, problemas endocrinos o insuficiencia renal, entre otros. Entre las causas psicológicas lo más común es que se deba al estrés, una estricta educación moral, timidez o autovaloración negativa. Al margen de estas razones, en parejas que llevan mucho tiempo juntas se puede deber al aburrimiento, la rutina o la incomunicación.

Para superar un problema de este tipo, lo primero es mantener una charla positiva con la pareja sobre sexo: para renovar la pasión se puede empezar verbalizando los deseos que nos gustaría cumplir. Si el sexo es una rutina se pueden probar cosas nuevas, aunque sea algo tan pragmático como “hacerlo” simplemente en otro lugar de la casa. Algo fundamental a la hora de enfrentarse a una disfunción de apatía sexual es querer de verdad que se pase y acercarse a las relaciones sexuales con optimismo y expectativas, no con desgana. Si tienes pareja y no tienes deseos de estar íntimamente con ella, plantéate honestamente a qué se puede deber e intenta desarrollar en tu mente ideas como “el placer es bueno y divertido”. A veces es difícil alejar de la mente el trabajo y los problemas, pero inténtalo y ¡relájate! Haz ejercicio, corre, salta, respira, date una ducha… haz cosas que te hagan sentir bien y transfórmalas en energía sexual, verás como la libido aparece de nuevo. Y si no, acude a un especialista, el sabrá aconsejarte.