
Si sufrimos un calambre muscular, lo mejor que podemos hacer es parar. Un calambre no es más que una contracción muscular involuntaria que provoca dolor. Las causas que lo provocan pueden ser la deshidratación, un desequilibro en el nivel de electrolitos o una alteración del sistema nervioso.
Una vez hayamos parado al sentir el dolor, tenemos que relajar la musculatura estirando el músculo suavemente. Luego podemos ir dándonos pequeños masajes para que la zona vaya recuperando su estado normal.
Aunque poco después se nos haya pasado el dolor del calambre, lo mejor es no reiniciar la práctica deportiva porque podemos volver a sufrir otro calambre. Además, si forzamos mucho el estiramiento podemos llegar a lesionarnos.
Lo mejor para evitar un calambre en el futuro será calentar bien, hidratarse antes de iniciar la actividad física, alimentarse correctamente y evitar gestos bruscos en la medida de lo posible. Si piensas en incrementar de golpe la intensidad de tu trabajo, házlo siempre de manera progresiva y con la musculatura preparada.


























































