Alergia al cloro
El cloro es un halógeno muy abundante en la naturaleza. Hoy en día, lo usamos en una gran variedad de formas. Los compuestos clorados son ampliamente utilizados para preparar blanqueadores, jabones, detergentes, desinfectantes, pesticidas, disolventes, pinturas y plásticos, y la lista puede continuar. La exposición más común es a través de las piscinas y el agua clorada del grifo.

Sin embargo, estos compuestos son capaces de causar irritaciones temporales, así como alergias a largo plazo. Sus compuestos y sus derivados son los agentes causantes de las irritaciones y alergias. En piscinas y duchas, su interacción con algunas sustancias orgánicas como nuestro sudor, la orina, etc. producen la formación de monocloraminas, dicloraminas y tricloramina que son unos potentes irritantes. Las reacciones comúnmente observadas son:

- Irritación de los ojos y sequedad junto con una sensación de picazón arenosa en los ojos
- Conjuntivitis que se caracteriza por el enrojecimiento, hinchazón de los párpados, producción de lágrimas y visión borrosa
- Sequedad en la piel. También puede ser acompañado por una erupción cutánea y descamación de la piel
. Estornudar y toser
- Dolor en el pecho y dificultad temporal en la respiración
- Náuseas, vómitos, dolor abdominal y sensación de ardor en el tracto gastrointestinal

Uno de los problemas más habituales es la dermatitis alérgica de contacto. Es una reacción alérgica típica debido a una respuesta inmune al alérgeno. Se caracteriza por el desarrollo de erupciones, manchas rojas y ampollas dentro de las primeras 24-48 horas después de la exposición al cloro. Otro problema se caracteriza por afectar a las vías respiratorias. Las sibilancias y la dificultad para respirar son los síntomas más comunes. Estos efectos son parcialmente reversibles.