
Disfrutar del sol en la playa o en la montaña es uno de los mayores placeres que podemos tener en verano, siempre que lo hagamos con precauciones para evitar posteriores complicaciones debidas a un exceso de sol. Sin embargo, existen personas que no pueden disfrutar de un buen día de sol, porque en el momento que se exponen a él le aparece un eccema acompañado de gran picor. Son las personas que sufren alergia al sol.
También existe otro tipo de alergia al sol que se conoce como reacción fotoalérgica o fotosensibilización, que produce también una erupción roja en la piel. Normalmente esto se produce después de haberse aplicado cremas solares, desodorantes, etc., productos que en muchos casos aumentan la sensibilidad al sol, lo que produce la reacción alérgica.
Sin embargo, estas personas no pueden dejar de tomar el sol, ya que es imprescindible para la acumulación de vitamina D en el organismo. Por ello deben seguir una serie de recomendaciones tras la aparición de la dolencia.
En primer lugar, deben tomar el sol con precaución y de forma paulatina. Lo mejor es exponerse al sol durante un par de minutos y volver a resguardarse a la sombra. De este modo, vamos acostumbrando la piel poco a poco el sol. Cuanto más progresiva sea la forma que nos acostumbramos al sol, menores serán loes efectos del sol en nuestra piel.
También deben aplicarse crema solar de la protección más alta que encuentren en el mercado. La aplicación se debe realizar al menos veinte minutos antes de tomar el sol y es necesario repetir la aplicación en intervalos de dos horas o inmediatamente después de salir del baño, ya que la crema habrá desaparecido de nuestro cuerpo.
No se deben llevar perfumes y se debe ir cubierto de gorros y otras prendas que nos permitan resguardanos del sol.
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