Alimentación para tener una piel sana
Nuestra piel está expuesta a todo tipo de agresiones, tanto externas como internas. Estas últimas están relacionadas con la alimentación, que juega un papel importante a la hora de lucir una piel bonita. Para ayudarte a cuidarla con una nutrición completa y equilibrada, te damos algunos consejos que te pueden ser de mucha utilidad para que se mantenga sana con el paso del tiempo.

La hidratación es fundamental, la piel puede verse seca y poco elástica debido a la falta de líquido. Normalmente esto sucede tras una excesiva exposición solar sin una adecuada protección y a una insuficiente ingesta diaria de agua. Recuerda que, salvo contraindicación médica, debes beber más de dos litros por día, especialmente en verano, no olvides que también puedes combinarlo con jugos y gaseosas sin azúcar. Procura no beber alcohol ni cafeína.

Existen algunos alimentos recomendables, como por ejemplo los aceites. Por su ácido linoleico (de girasol, lino, soja), proveen lubricación y buen aspecto a la piel. Consúmelos, pero con moderación. También es recomendable tomar vitamina A, es la que encuentra en el hígado, el huevo y los productos lácteos. Esta vitamina favorece la cicatrización y el crecimiento de los tejidos y ayuda a la epidermis en su lucha contra las infecciones.

Los betacarotenos (provitamina A) se encuentran en la zanahoria, la espinaca, el brócoli, las calabazas, y las frutas amarillas y rojas. Favorecen el bronceado de la piel mejorando su aspecto general. Por otro lado, el zinc se encuentra en las carnes rojas y blancas, los pescados, los cereales, los productos lácteos y la yema de huevo. Es un mineral que tiene función antioxidante y ayuda en el crecimiento de los tejidos, regenerando la piel agredida.

Incluye en la dieta un poco más de vitamina C, se encuentra presente en los frutos cítricos (naranja, pomelo, mandarina, limón), el kiwi, las fresas y el tomate. Participa en la formación de colágeno, que es una proteína muy importante de la piel. Mientras que la vitamina E se puede consumir con el germen de trigo, el aceite de girasol y los cereales integrales. Se trata de un potente antioxidante que protege a la piel de la agresión de los radicales libres, principales responsables del envejecimiento prematuro.