La memoria se considera como el mecanismo que fija las vivencias nuevas y actualiza las anteriores, en otras palabras, la capacidad de fijar, conservar y evocar las vivencias. Su función dentro de la personalidad es fundamental y por ello, cualquier alteración de esta capacidad puede afectar gravemente la estructura de la personalidad.

Estos trastornos de la memoria pueden ser:

- Amnesias de fijación. El principal problema consiste en no poder retener los acontecimientos sucedidos y tiene lugar en todas las situaciones en las que se da un trastorno de conciencia.

- Amnesias de evocación. Aunque las vivencias pasadas están retenidas y conservadas existe una dificultad para recordarlas.
La capacidad para evocar guarda una estrecha relación con el estado de ánimo deprimido. En el momento que una persona se recupera de su depresión, recuerda perfectamente sus experiencias pasadas.
En el caso de los maníacos, su memoria también está alterada por causas afectivas, y también se recuperan cuando superan la crisis.
Los esquizofrénicos que presentan este tipo de trastornos no muestran mayor interés por evocar sus experiencias, sin embargo, de vez en cuando, pueden relatar recuerdos con suma precisión.
Los neuróticos y los histéricos tienen dificultades para recordar, en especial si se trata de experiencias angustiosas, pues impera el deseo inconsciente de no recordar.

- Amnesias de conservación. En este caso, los recuerdos se fijaron y no hay nada que impida recordarlos, pero no se conservan. Suele darse en enfermedades cerebrales que producen un deterioro irreversible de la personalidad y de las capacidades intelectuales.

Además de estos tipos de amnesia, se pueden dar otras alteraciones que afectan a algunos rendimientos en particular o amnesias sistemáticas; olvido del nombre de objetos y su reconocimiento (agnosia), de algunos hábitos motores (apraxia), del lenguaje (afasia), lo contrario a la amnesia (hipermnesia), etc.

Las paramnesias corresponderían a otro tipo de alteraciones, también denominadas “dejà vu” ( ya visto, en francés). Se trata de una sensación, que se da en determinados momentos, de que la situación que estamos viviendo o percibiendo en el momento presente ya ha sucedido anteriormente y en las mismas condiciones. Sin embargo, y a pesar de su intensidad, es falsa.