Anticoagulantes y la vitamina K
El coumadin es el anticoagulante que se prescribe comúnmente para el tratamiento de la trombosis, una enfermedad que provoca la formación de coágulos de sangre. El coumadin o warfarina no permite la coagulación de la sangre a largo plazo. A los pacientes que han tenido un ataque al corazón o un derrame cerebral a partir de coágulos de sangre se les aconseja tomar anticoagulantes como la heparina y el coumadin.

Sin embargo, la capacidad para reducir los coágulos sanguíneos se reduce considerablemente si se incluye vitamina K en la dieta. El problema es que la vitamina K y la warfarina no van bien juntos. Hay ciertas sustancias químicas en los alimentos con vitamina K que interactúan con el coumadin (warfarina) y reducen al mínimo su eficacia.

Así que para obtener mejores resultados, hay que reducir al mínimo la ingesta de alimentos con vitamina K cada vez que se tome la dosis diaria de coumadin. De esta forma, se deben evitar: coles de Bruselas, espárragos, cebollas verdes, espinacas, alfalfa, hojas de nabo, lechuga romana, té verde, hierbas como el perejil, escarola, el jengibre, el ajo, la cúrcuma y el ginkgo.

No se debe comer más de la mitad de una taza de productos alimenticios que sean ricos en vitamina todos los días. Debes tener presente que el consumo diario de fuentes moderadas de vitamina K debe limitarse a 3 porciones (1,5 tazas). Por otro lado no hay restricciones en la ingesta de alimentos con bajo contenido de vitamina K. El consumo de bebidas que interactúan con este medicamento y potencian su efecto anticoagulante tampoco es demasiado recomendable ya que pueden producir hemorragias. Cuidado con las bebidas alcohólicas.