Aprende a guardar los alimentos
Para mantener una dieta sana es primordial seguir unas normas de higiene y almacenamiento adecuadas de los alimentos. Es fundamental que todo lo que pueda estar en contacto con los alimentos esté bien limpio, puesto que luego nos lo llevaremos directamente a la boca. Lo primero es lavarte bien las manos antes y después de tener contacto con los cualquier tipo de comida. Utiliza siempre jabón, al poder ser neutro, frota bien las manos durante diez segundos bajo un chorro de agua.

Para limpiar los platos o las cazuelas es mejor hacerlo con agua caliente enjabonada, eso dejará impecable los platos, cubiertos, utensilios de cocina, cuchillos, tablas para cortar y otras herramientas indispensables en cualquier cocina doméstica. Para evitar esponjas y trapos de la cocina que puedan tener bacterias, se recomienda utilizar toallas de papel desechables, nos servirán para limpiar y secar diferentes superficies de la cocina.

Para guardar los alimentos en la nevera, no olvides mantener en su interior las carnes crudas y sus sustancias separadas del resto de los alimentos. Es aconsejable utilizar un termómetro para asegurarte que la temperatura del congelador sea de -18°C o menos, y que la zona de refrigeración se encuentre entre los 2°C y los 5°C. Tampoco dejes nunca alimentos perecederos fuera del refrigerador por más de dos horas.

Refrigera o congela los restos sobrantes de la comida asegurándote de que se encuentren bien tapados, y procura consumirlos antes de los tres días. Consume el pescado fresco, el pollo y la carne picada dentro de los dos primeros días de haberlos comprado, si se tarda más se pueden pasar. No olvides revisar las fechas de caducidad antes de consumir cualquier alimento.

Si dispones de una despensa para almacenar comida, debes tener cuidado porque algunas zonas de la despensa son más frescas que otras y esto influye en el tiempo de conservación de determinados productos. Entonces, lo mejor es colocar los alimentos de primera necesidad y de uso más frecuente más cerca y a la vista, preferiblemente ordenados por grupos. Puedes guardar sin problemas envases cerrados de leche o conservas.

Los aceites se han de guardar en un lugar oscuro. Para el pan lo mejor es conservarlo bien uno o dos días en una panera o en una bolsa de tela. Mientras que los alimentos deshidratados y productos secos como arroz, pasta y frutos secos, los debes guardar a temperatura ambiente en sitios frescos y completamente secos. Por último, patatas y otros tubérculos se han de guardar en un lugar bien ventilado y oscuro.