Aquellos balnearios de antaño (IV)
Hemos visto en la primera, segunda y tercera parte de esta serie de posts cómo ha ido evolucionando la hidroterapia a lo largo de la historia. Personajes domo los doctores Sigmund y Johann Hahn, Priessnitz y Sebastian Kneipp dejaron el terreno abonado para que la cultura de la curación del agua alcanzara su punto máximo, y ese punto máximo tuvo lugar en el siglo XX.

Fue durante el siglo pasado cuando comenzaron a construirse balnearios en infinidad de poblaciones de toda Europa, en especial en aquéllas situadas en zonas montañosas, ya que allí el agua es más pura y se está más en contacto con la naturaleza.

La comunidad científica y médica aceptó sin reservas la cura a través de la acción del agua. Médicos tan insignes como el Premio Nóbel Santiago Ramón y Cajal recomendaban estancias en los balnearios para curar diversas dolencias, por ejemplo, en el caso del doctor Ramón y Cajal, enfermedades músculo-esqueléticas.

Se empezó a analizar la composición química de cada manantial célebre, y así, en función de la composición del agua, se recomendaba la estancia en un balneario u otro, según también la dolencia que tuviera el paciente. Por ejemplo, era muy famoso el antiguo balneario de la pequeñísima localidad oscense de Las Vilas del Turbón por la capacidad que tenían sus aguas de depurar el riñón, logrando el enfermo desprenderse de piedras y arenillas en tan sólo nueve días. Y hablo de nueve días porque por regla general, los doctores recomendaban “una novena” en un balneario determinado para sanar o paliar una enfermedad. Miles de personas acudían cada año a los antiguos balnearios.

Actualmente las cosas han cambiado. Ha aparecido un nuevo tipo de turismo que busca en el agua relajación y curas de belleza. Encontramos términos nuevos como “spa”, palabra que designa a un establecimiento que aplica tratamientos con agua pero normalmente sin finalidades medicinales, tratamientos que van más encaminados a disminuir el estrés y al cuidado del aspecto físico. Pero si buscamos bien, seguro que todavía encontramos algún balneario como los de antes, que siguen siendo tan efectivos para el cuidado de nuestra salud como lo fueron siempre.