Arritmia cardiaca
La arritmia es cualquier alteración del ritmo cardiaco, bien porque late a ritmo distinto del ritmo normal o porque varía en la frecuencia del latido. Debemos tener en cuenta que la frecuencia cardiaca es diferente en cada uno de nosotros, ya que depende de nuestras características y de la situación en que nos encontremos, como, por ejemplo situaciones de estrés.

Existen diferentes tipos de arritmias como son la fibrilación articular, la taquicardia ventricular o la bradicardia.

Debemos tener en cuenta que pueden existir arritmias debidas al consumo de distintos tipos de medicamentos o sustancias como medicamentos contra la hipertensión, antidepresivos o sedantes. En este caso, cuando cese el consumo del medicamento, el ritmo del corazón recuperará la normalidad.

Entre los síntomas de la arritmia podemos encontrar palpitaciones, es decir, que se percibe el latido del corazón, desmayos, mareos, dolor en el pecho y dificultad para respirar. La persona también suele palidecer y comenzar a sudar profusamente. En casos muy graves se puede llegar al paro cardiaco.

Para determinar si sufrimos arritmia el médico comenzará escuchando el corazón con un estetoscopio y buscando el pulso. Después nos realizarán otro tipo de exámenes como un ecocardiograma o lo que se denomina un monitoreo cardiaco ambulatorio, con el cual nos instalarán un dispositivo que verifique el ritmo de nuestro corazón por un periodo que puede variar entre las 24 horas y las dos semanas.

En cuanto al tratamiento, dependerá de la gravedad de la dolencia. Si es grave, puede requerir un tratamiento urgente para recuperar el ritmo del corazón, como implantación de un marcapasos temporal. Si, por el contrario, sufrimos una arritmia más suave, será controlada con medicamentos antiaarritmicos.

Para prevenir esta enfermedad, nada mejor que seguir una dieta equilibrada, no fumar ni consumir café en exceso y hacer ejercicio suave con regularidad.