Beneficios de los alimentos prebióticos
Los alimentos prebióticos son un tipo de alimentos funcionales, se trata de ingredientes no digestibles que afectan beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y actividad de varias cepas de bacterias en el colon, mejorando notablemente la salud. Los alimentos prebióticos al contrario que los probióticos (compuestos de microorganismos vivos) son hidratos de carbono no digestibles. Estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la flora intestinal. Uno de los mejores hidratos de carbono prebióticos es la lactulosa (se trata de un azúcar compuesto por los azúcares naturales fructosa y galactosa).

En esta categoría de alimentos prebióticos se encuentran las fibras alimenticias, los fructooligosacáridos o la inulina. Todas estas moléculas pueden formar parte de la composición intrínseca de los alimentos o añadirse a los mismos (alimentos funcionales). Los alimentos prebióticos que mejor definen esta función son los hidratos de carbono similares a la inulina y se usan en la industria alimentaria como sustitutos de azúcares y grasas, suelen aportar a los alimentos textura, estabilizan la formación de espuma, mejoran las cualidades sensoriales (propiedades organolépticas) de los productos lácteos fermentados, galletas, mermeladas, el pan y la leche.

Bastantes estudios han demostrado que existe una relación entre el microbioma (conjunto de genes de los microbios que conviven con el ser humano) y los efectos sobre el metabolismo energético. Además, algunas mezclas de bacterias de la microbiota o flora intestinal pueden proteger o, por el contrario, predisponer a la obesidad de las personas.

El intestino humano es un complejo ecosistema microbiano que contiene cerca de 100 trillones de microorganismos.

Los prebióticos naturales más conocidos son la inulina y la oligofructosa, son el complemento recomendado para perder peso, extraen estos hidratos de carbono de reserva de las plantas y los añaden a alimentos o los venden como prebióticos para complementar la dieta. En los envases de estos productos adelgazantes destacan sugerentes mensajes como “vientre plano” o “mejora los trastornos digestivos”. Sin embargo, no todos los productos son efectivos ni seguros.

Existen muchos alimentos vegetales ricos en inulina que se pueden escoger para configurar un menú rico en prebióticos. Este hidrato de carbono de reserva que se considera un tipo de fibra soluble, lo podemos obtener en verduras de invierno como el cardo y la achicoria; de primavera como la alcachofa, los espárragos y el rábano; de verano como los tomates, y otras disponibles todo el año en sus distintas variedades, como las cebollas y los ajos, frescos o en bulbo. También en frutas como los plátanos.

Para preparar recetas con alimentos prebióticos las posibilidades son infinitas. Las cebollas se pueden rellenar de pescado o de carne, al igual que los espárragos. La mayoría de las verduras se comen cocidas, aunque las hojas más tiernas de muchas se pueden agregar crudas en las ensaladas, como la de achicoria combinada con frutas y frutos secos, o la de cardo. Se pueden emplear como ingrediente de una pizza o de un rico entrante de alcachofa con queso fresco. Lo importante siempre es comer sano y ganar en vida.