Beneficios del zumo de tomate
Cuando va llegando el verano hay una serie de bebidas y alimentos que cada vez nos apetecen más. Las ensaladas, el gazpacho y los refrescos están cada vez más presentes en nuestra dieta. Una de las bebidas más consumidas durante esta época es el zumo de tomate que, antes de las comidas o en cualquier momento del día, apetece enormemente.

Además, como cualquier otro zumo natural, nos ayuda a reponer líquidos, a recuperarnos del calor, es una buena fuente de nutrientes y tiene numerosos beneficios para la salud. Puedes encontrarlo preparado en tu supermercado, pero lo ideal es que lo hagas tú mismo.

Aunque existe la creencia de que el zumo de tomate pierde algunas de las propiedades que tiene el fruto por sí solo, éste conserva las mismas vitaminas y minerales.

Una de las propiedades más importantes del zumo de tomate es su efecto antioxidante, que mantiene nuestras células protegidas frente a los radicales libres, haciendo posible que podamos que prevenir el envejecimiento prematuro. Además, también contiene altas dosis de licopeno, que protege las células de la próstata, ayudando a combatir este tipo de cáncer. También tiene efectos positivos en cuanto a la salud cardiovascular.

El zumo de tomate es muy rico en vitamina A y vitamina C, necesarias para el buen funcionamiento del organismo y tiene un alto contenido mineral, sobre todo de hierro, imprescindible para la producción de glóbulos rojos, sodio, potasio y magnesio. Además, tanto el potasio como la vitamina C incrementan la actividad de nuestro sistema inmune.

Una de las ventajas de beber zumo de tomate es su bajo aporte calórico y graso, algo que nos ayuda a mantener nuestro peso o adelgazar. Además, tiene muy bajos niveles de azúcar, por lo que es ideal para las personas diabéticas.

Por último, el zumo de tomate tiene un efecto positivo sobre la digestión y puede suprimir el hambre, además de estimular la actividad del metabolismo y actuar como diurético natural.