Blefaritis, la inflamación de los párpados
La blefaritis se produce cuando se inflama el tejido que forma el párpado. Normalmente se debe a la obstrucción de unas pequeñas glándulas situadas en los márgenes de los párpados cuya función lubricar la superficie del ojo y la cara interna de los párpados.

Cuando se obstruyen, sus secreciones se acumulan y se forman ácidos grasos que irritan la superficie del ojo, dando lugar a unas secreciones cuya acumulación facilita el crecimiento de las bacterias que terminan dando lugar a la inflamación. Si no se trata a tiempo la blefaritis, la infección empeora, la inflamación se vuelve dolorosa y puede ocasionar incluso una disminución de la visión.

Existen diferentes tipos de blefaritis:
– Escamosa: Se caracteriza por la formación de escamas entre las pestañas, que suelen caer sobre los ojos, enrojeciéndolos. Los bordes de los párpados están rojos y suelen haber una sensación de picor en la zona. Se suele tratar con colirios o pomadas oftálmicas con antibióticos y corticoides asociados, que suelen ser aplicados sobre el ojo varias veces al día, teniendo cuidado en todo momento de no rascar las escamas, lo que aumentaría el riesgo de infección. También, en ciertos casos, se puede aconsejar el uso de un champú antiseborréico.

– Alérgica: Normalmente se debe a una alergia de contacto sobre todo de productos cosméticos como sombras de ojos o lápices de ojos e incluso también puede deberse a lociones desmaquillantes aplicados sobre los mismos. Sin embargo no son los cosméticos los únicos agentes que pueden provocar este tipo de blefaritis, sino toda sustancia que hayamos tocado y que después nos hayamos tocado los párpados con los dedos, como algunos tipos de plantas, metales, cremas de manos, etc. Este tipo de blefaritis se trata con esteroides tópicos y evitando las causas que la han producido.