Calcular el metabolismo o energía basal
La alimentación es el conjunto de ingesta de alimentos indispensables para el gasto de energía del organismo. La conocida energía basal no es otra cosa que las necesidades energéticas del ser humano. Se puede definir como el total de calorías que necesita el organismo para mantener su metabolismo basal, es decir el conjunto de actividades mínimas requeridas para el correcto funcionamiento del organismo.

La energía basal está relacionada con el metabolismo basal, que no es otra cosa que el valor mínimo de energía necesaria para la realización de funciones metabólicas esenciales, como es el caso de la respiración. Para que se entienda, el metabolismo basal es el gasto energético diario o mejor dicho, lo que tu cuerpo necesita diariamente para seguir funcionando. Pero a ese cálculo hay que añadir las actividades extras que hacemos diariamente, como andar, conducir o cocinar. En los niños incluye también el coste energético del crecimiento.

El metabolismo basal de una persona se mide después de haber permanecido en reposo en una temperatura agradable y de haber estado en ayunas como mínimo unas 12 horas. El metabolismo basal diario para una persona adulta se puede calcular de manera aproximada de la siguiente forma:

Hombres: 66,473 + (13,751 x masa en kg) + (5,0033 x estatura cm) – (6,55 x edad en años)
Mujeres: 66,551 + (9,463 x masa en kg) + (4,8496 x estatura cm) – (4,6756 x edad en años)

Para niños de 10 a 18 años en pleno crecimiento, la formula es:
Chicos: (16,6 x peso en kilogramos) + (77 x altura en metros) + 572
Chicas: (7,4 x peso en kilogramos) + (428 x altura en metros) + 572

Ejemplo para un hombre de 35 años que pese 75 kg y mida 1,78 cm:
66,473 + (13,751 x 75) + (5,0033 x 178) – (6,55 x 35) =
Resultado total: 868,55 kilocalorías/día

Por lo tanto, la energía que necesita para poder vivir es de 868,65 kilocalorías diarias, si tenemos en cuenta que puede hacer deporte, trabajar y otras actividades, su ingesta de alimentos debe superar esa cantidad kilocalorías. Cuando el balance de gasto energético con la energía que aporta la dieta es negativo, el cuerpo puede seguir funcionando gracias a las reservas de grasas acumuladas. Por eso se dice que una persona puede llegar a mantenerse con vida hasta cuatro semanas sin comer.