Caminar de manera saludable
Hay muchas formas de caminar. Despacio, deprisa, relajadamente mientras se pasea… La que hoy nos interesa más es aquella caminata que nos pegamos con el único objetivo de hacer ejercicio. Para aprovechar al máximo los beneficios de esta actividad tan extendida, cal que tengas en cuenta algún que otro consejo que te ayudará a exprimir al máximo todo aquello que esperas cuando te bajas a la calle o al parque a andar.

La postura es importantísima. Caminar con la espalda erguida es algo fundamental que nunca debemos olvidar. Muchas veces las prisas o la mala costumbre hacen que nuestra espalda esté ligeramente inclinada hacia delante, lo que a largo plazo nos puede ocasionar importantes problemas. Los hombros tienen que estar un poco hacia atrás y la barbilla recta. Además, el abdomen tiene que estar ligeramente contraído.

No sólo las piernas tienen que moverse para ir avanzando, también los brazos deben acompañar el movimiento moviéndose alternativamente. Si avanzamos el pie izquierdo, el brazo derecho será el que trabajará hacia delante. Si por el contrario es el pie derecho el que da el paso, será el brazo izquierdo el que coordine el movimiento acompañando con un gesto que nos debería resultar muy familiar.

Caminar a 6 o 7 km/h puede ser más que suficiente para quemar calorías y trabajar correctamente. Con ello aumentamos la frecuencia cardíaca, lo que tiene importantes beneficios para nuestra salud si somos capaces de realizar estas caminatas con relativa frecuencia en el tiempo. Además, andar por terrenos con desniveles o incrementar la intensidad con pasos más cortos, pueden ser pequeños cambios que de vez en cuando nos ayuden a trabajar más y mejor.

No olvides la importancia de un buen calentamiento para evitar lesiones y de unos buenos estiramientos posteriores. Tampoco dejes de hidratarte aunque no estés sudando demasiado.