Si ya te has cansado de las tradicionales clases de tu gimnasio comienza a buscar alternativas divertidas, potentes y capaces de sacar de tu cuerpo todo el estrés del día a día… ¡Apúntate al Aerobox!
¿Quieres conocer sus características y beneficios para el cuerpo? Presta cinco minutos de tu atención y verás como pronto te informas en el gimnasio.
Hacer la cena te llevará unos veinte minutos, pero… ¿y si aprovechas ese rato para ponerte en forma? Prepara una cena sana y fortalece tus músculos a la vez. Olvídate de picotear y buscar “tentempiés” mientras se cuecen los alimentos y dedica unos minutos a tu cuerpo. Como primer plato puedes prepararte unas verduras al vapor y mientras se hacen aprovecha para calentar un poco: sitúate con los pies juntos y da un paso hacia delante bajando lo que puedas. Aunque tengas una cocina pequeña no ocuparás mucho espacio. Repite este movimiento diez veces. Estos movimientos te activarán el corazón y te abrirán el apetito.
El aquagym está muy de moda en piscinas y gimnasios, pero ¿sabías que ya se practicaba en la época de antes de Cristo? Ya Hipócrates utilizaba baños de agua fríos y calientes para curar sus enfermedades. Los romanos utilizaban los baños combinando agua fría y caliente con fines recreativos y también curativos. Para que veas que esto del aquagym no es nuevo, ellos también hacían ejercicios en el agua.
La estructura de una clase de aquagym es muy parecida a una clase por ejemplo de aerobic (solo que en el agua) y los ejercicios se clasifican según sean de impacto o no, es decir, si se hacen tocando con los pies en el suelo de la piscina o flotando. La primera parte de la clase es de calentamiento, para ir preparando los músculos. Después hay una parte aeróbica, la más larga, que tiene como objetivo elevar la frecuencia cardíaca. Esta parte se caracteriza por saltitos, desplazamientos, ejercicios de coordinación, etc. Te lo pasarás muy bien porque se suele realizar con música. Después viene una parte de ejercicios localizados y se pueden hacer en el borde de la piscina o con tablas flotadoras. Aquí trabajarás determinados músculos de manera individual. La última parte de la clase es de relajación para volver a un ritmo cardiaco normal. En esta fase es importante no olvidarse de estirar.
Las clases de aquagym son buenas para la autoestima y la depresión porque son muy divertidas y el agua está comprobado que tiene propiedades energizantes y además te vendrán muy bien para mejorar tu función cardiorespiratoria. Al hacerse en grupo, son clases que fomentan el “buen rollo” y las ganas de hacer deporte. Y como se hace en una piscina, pues te servirán también para refrescarte y evitar los golpes de calor. Si no puedes acudir a una clase de aquagym, márcate unos saltos y unas carreritas dentro de la playa, que no te dé vergüenza, ya verás como luego te sientes mucho mejor.
Muchas personas se pasan casi todo el día sentadas frente a un ordenador o al teléfono, eso es lo peor para los glúteos. Esto fomenta el sedentarismo y provoca que el trasero tienda a hacerse más grande y a ponerse blando, lo que termina por aparecer celulitis. Si no tienes mucho tiempo para ejercicios o practicar deporte al aire libre, puedes convertir tu puesto de trabajo en un gimnasio, y lo mejor de todo, sin que nadie se dé cuenta. A parte de los consejos que te vamos a dar, conviene que al salir de la oficina, hagas un paseo o vuelvas a casa andando para estirar las piernas y mover un poco el trasero. Te sentará bien.
Lo primero que debes saber es que el trasero puede endurecerse sólo con apretarlo. Por lo tanto, cuando estés sentada, procura contraerlo, aguantando un rato. Si al mismo tiempo aprietas también la tripa, endurecerás un poco las abdominales. Al mismo tiempo, puedes utilizar la silla para realizar pequeñas sentadillas de piernas, ese ejercicio imita el acto de sentarse y levantarse. Cada vez que puedas, haz este gesto tantas veces como puedas, pero sin llegar a sentarte, procura que tus compañeros no te vean porque pensaran que estás loca.
Si además la silla es auto regulable, baja la altura al máximo. Es fundamental que al bajar, eches el culo atrás y sientas el peso en los talones. Que tus rodillas siempre estén en línea recta con tus talones, nunca hacia delante. Tus pies deben estar paralelos y abiertos al ancho de los hombros.
Puedes hacer también los splits para machacar un poco los glúteos. Si quieres tener el trasero firme y duro como una piedra realiza estos movimientos: Levántate, separa un poco pies, lleva una pierna atrás: la de delante quedará flexionada y la de atrás con el talón en alto. Apóyate en la pierna que está doblada o lleva las dos manos al frente. Entonces sube y baja haciendo rebotes abajo, esto al menos 20 veces con cada pierna. Recuerda que al bajar siempre la espalda recta para luego no tener molestias, la rodilla tampoco puede estar por delante del tobillo así que echa el peso en tu pierna de atrás.
El step es un ejercicio aeróbico que permite quemar grasa, endurecer los músculos y ponerse, en general, en forma. La realización de estos ejercicios aeróbicos tiene un instrumento fundamental: una plataforma con una altura determinada que suele ser de poliuretano. Lo mejor para realizar este ejercicio es que te pongas buena música y disfrutes el momento.
El ritmo cardiaco recomendado oscila entre 125-140 pulsaciones por minuto, dependiendo de los niveles de cada uno de los participantes. Sus comienzos tienen lugar a finales de los años 80 y hoy en día se ha convertido en uno de los grandes imprescindibles de cualquier gimnasio. Durante el proceso de los ejercicios, el corazón, los pulmones y el sistema cardiovascular comienzan a trabajar de forma más eficiente, esto produce que el oxígeno se distribuya mejor por todo el cuerpo y los músculos (incluido el corazón) se fortalezcan.
Es importante hacer ejercicios con frecuencia y mantener un cierto nivel de intensidad durante toda la sesión. Es fundamental trabajar, durante parte de la hora que dure la clase, el ritmo cardiaco de manera alta así la mayoría de la grasa corporal se quemará sin mucha complicación. Muchas clases también incluyen algunos ejercicios con pesas para los brazos, estos te ayudarán a moldear y tonificar los mismos.
Cuando vayas a una clase, recuerda que debes llevar unas zapatillas adecuadas, ya que en estos tipos de ejercicios es muy importante apoyar de forma correcta de pie. También procura usar ropa cómoda que favorezca tus movimientos y recuerda que debes beber mucha agua para no deshidratarte.
La danza del vientre nace con las primitivas danzas rituales de fecundidad que a lo largo de los siglos se ha sofisticado incorporándose a la danza clásica de los países de Oriente Medio y Norte de África. Consiste en mover el cuerpo de forma ondulante y sinuosa. Las mujeres que comienzan a practicar la danza del vientre aseguran que les proporciona enormes beneficios de salud tanto físicos como mentales:
- Moldea la figura sin esfuerzos violentos, por lo que está indicada para cualquier tipo de mujer sea cual sea su edad y condición física.
- Ayuda a corregir la postura y a trabajar los músculos del cuerpo, esto endurece y posibilita una correcta colocación de la espalda y la mujer gana en elegancia.
- Se gana en flexibilidad, coordinación y conocimiento del propio cuerpo.
- Al ejercitar todos los músculos de la pelvis y el vientre, se corrigen los desarreglos del ciclo menstrual femenino, favorece el alumbramiento y facilita las funciones biológicas del sexo femenino.
- Libera las tensiones y emociones. Se aprende a valorar el cuerpo sea como sea y la mujer aprende a amarse tal como es, sin complejos.
- Los suaves movimientos ondulantes y sinuosos consiguen que la mujer cultive sensualidad, feminidad, delicadeza y armonía interior.
- Eleva la autoestima y reafirma la personalidad. Produce desbloqueo físico, mental y emocional. Genera euforia y alegría.
- Desarrolla la creatividad, ya que en muchos casos son bailes improvisados, lo que permite a la bailarina una gran libertad para exteriorizar y crear su propio estilo.