Enfermedades

fiebre alta peligrosa Fiebre alta peligrosa
Se dice que tenemos fiebre cuando la temperatura corporal es tan alta que provoca una sensación de ahogo, alteraciones de las constantes vitales o perdidas de la consciencia, por lo que deberemos acudir al médico con urgencia. La fiebre es común durante la infancia y en la vida de cualquier persona. Si supera 40ºC es cuando se considera peligrosa. El peligro es mayor si a la vez hay deterioro del estado general, dificultades para respirar o problemas en las constantes vitales o del nivel de consciencia. Los fármacos antitérmicos y otras medidas, como aplicar esponjas o gasas empapadas en agua y alcohol, ayudar a mantener la temperatura estable o por lo menos que no suba. Por otro lado, si la fiebre es crónica o dura más de dos semanas, también debe consultarse al médico de cabecera.

Controlar la fiebre es crucial, sobre todo en las personas mayores con enfermedades graves y en los niños. Tener fiebre es una señal de que algo no funciona bien en el organismo. El cuerpo responde al ataque de un virus o una bacteria elevando la temperatura. El hipotálamo, una parte muy concreta del cerebro, se encarga de regular la temperatura corporal. Cuando detecta una agresión, a través de estímulos muy diversos, responde con esa subida que ocasiona fiebre.

La temperatura corporal en estado normal de salud se sitúa en torno a 36,8ºC

Pero para valorar la posible peligrosidad de la fiebre, además de superar los 40 grados de temperatura, hay que fijarse en otros factores. La fiebre puede desarrollarse junto a escalofríos, dolores musculares y articulares, sudoración, cansancio, falta de apetito, somnolencia, tos, sensación de falta de aire, diarreas o lesiones cutáneas, entre muchos otros síntomas.

Con independencia de la causa que la provoque, se convierte en peligrosa cuando a la persona le cuesta respirar, queda inconsciente o con sangrados en zonas poco comunes. Mientras que el mayor riesgo en el niño con fiebre muy alta y sostenida son las convulsiones febriles. Recuerda tomar la temperatura con termómetros digitales en el recto o en la axila.

miastenia Debilidad muscular o Miastenia gravis
La Miastenia gravis es una enfermedad crónica de origen desconocido que surge por una fallo del sistema inmunológico y se caracteriza por la debilidad en los músculos controlados voluntariamente. Esta debilidad aumenta con la actividad y disminuye con el reposo.

No es una enfermedad hereditaria o contagiosa, ni causa dolor. Además, un diagnóstico precoz de la misma permite tratarla desde los primeros síntomas sin que llegue a resultar grave. Gracias a los últimos avances en la investigación sobre esta enfermedad, cada vez se tiene más conocimiento de la misma.

Cómo actúa la miastenia

Normalmente se ven afectados por este trastorno los músculos que intervienen en la expresión facial, el movimiento de los ojos o párpados, la acción de masticar, deglutir o hablar, e incluso los que controlan la respiración, el movimiento del cuello y las extremidades. Esto es debido a que los impulsos nerviosos que inician el movimiento no llegan correctamente a las células del músculo y, en consecuencia, se produce una respuesta de las células inmunes. Esta respuesta autoinmune consiste en producir anticuerpos que se desplazan a las zonas afectadas, evitando que las células musculares capten los mensajes de las neuronas (neurotransmisores).

Cómo se manifiesta

Aunque puede afectar a cualquiera de los músculos controlados voluntariamente, generalmente se manifiesta con: visión doble, párpados caídos, dificultad para tragar y articular palabras, pérdida de expresión facial o debilidad en las extremidades (brazos y piernas).

Dado que, inicialmente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina, a menudo resulta difícil de detectar y los síntomas se pueden llegar a confundir con los propios del estrés, la anemia o los trastornos emocionales.

Aunque este trastorno puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo o raza, se manifiesta con mayor incidencia en mujeres jóvenes y adultas. En los casos de miastenia neonatal, el feto puede heredar los anticuerpos de la madre afectada. No obstante, estos casos suelen ser transitorios y suelen desaparecer a las pocas semanas del nacimiento.

El punto álgido de esta enfermedad se produce cuando se ve afectada la respiración, que puede suceder a partir de los dos primeros años de la enfermedad. En estos casos, el paciente suele presentar, de forma brusca, problemas para toser y respirar, lo que significa que la enfermedad ha afectado seriamente a los músculos de la respiración. Esto implica un gran riesgo de insuficiencia respiratoria, por lo que el paciente debe ser ingresado urgentemente. Hay que remarcar, sin embargo, que estos casos se producen en personas que no han seguido un control médico periódico.

Durante el transcurso de la enfermedad, la debilidad muscular puede afectar a diferentes grupos de músculos y su incidencia puede fluctuar según la época del año o el momento del día. Las personas que no siguen un control médico, suelen sentirse fuertes tras el descanso nocturno pero, a medida que avanza el día y la actividad se incrementa, la fatiga aumenta de forma progresiva.

Factores desencadenantes

Aunque su origen es desconocido, los primeros síntomas pueden aparecer tras una intervención quirúrgica, un episodio de estrés, práctica de deporte violento, embarazo, menstruación o la ingesta de fármacos que inhiben la conducción neuromuscular. También, la aparición de esta enfermedad suele estar asociada con otra de tipo autoinmune.

miasteniaulls Debilidad muscular o Miastenia gravis
Tratamiento

Si bien, la miastenia gravis no tiene cura, un tratamiento adecuado permite controlar la enfermedad y que el paciente lleve una vida normal. Normalmente se aplica una medicación específica que favorece la comunicación entre el nervio y el músculo, suprimiendo o mitigando la respuesta inmune. En otros casos, se utiliza la plasmaféresis que consiste en eliminar del plasma los anticuerpos responsables del problema y sustituirlo por plasma de donantes sanos. Finalmente, la cirugía es otra opción que permite disminuir el tratamiento farmacológico o una remisión permanente del problema: se trata de la timectomía o extirpación quirúrgica del timo (órgano situado detrás del esternón que pertenece al sistema linfático, respiratorio y endocrino).

Consejos

- La persona afectada por esta enfermedad debe programar sus momentos de descanso a lo largo de su actividad cotidiana.
- El estrés o el calor pueden incrementar los síntomas.
- Es recomendable hacer coincidir las comidas con los momentos en los que se presenta mayor tono muscular, descansando una media hora antes para disminuir el cansancio.
- La ingesta de alimentos se debe hacer en pequeñas dosis para favorecer la masticación y descansar tras cada bocado para evitar la fatiga del músculo mandibular. Conviene que los alimentos sean blandos y se acompañen de sorbos de agua.
- Aunque no existen prohibiciones en este sentido, es mejor limitar la ingesta de fibra y condimentos para evitar una sobrecarga en los músculos peristálticos del intestino.
- La medicación puede producir diarrea como efecto secundario. En este caso convendría disminuir el consumo de frutas y verduras, además de aumentar el consumo de líquido para reponer las sales minerales perdidas por efecto de la diarrea.
- Se recomienda evitar los alimentos salados y los platos precocinados industrialmente.
- Respecto a las bebidas, conviene evitar aquellas que contengan gas y azúcares. Los zumos de frutas deben limitarse, especialmente los cítricos, por su alto contenido en potasio, contraindicado en estos pacientes.

Enfermedad Meniere 1 La desconocida enfermedad de Ménière
La enfermedad de Ménière afecta al oído interno por causa desconocida, caracterizada por vértigo, que suele manifestarse anteriormente de acúfenos o tinnitus, hipoacusia y náuseas. Las crisis vertiginosas aparecen casi siempre en episodios repentinos que pueden durar horas. Sin embargo, el acúfeno y la sensación de mareo pueden permanecer días en quienes padecen este síndrome.

Estos síntomas también pueden ser causados por una infección en el oído, un trauma cerebral o infecciones persistentes del tracto superior respiratorio. El abuso de aspirina, que puede producir ototoxicidad, parece estar también involucrado en la aparición de la enfermedad, especialmente en niños. Los síntomas pueden incrementarse por el abuso de cafeína o incluso sal.

A pesar de que los médicos no han podido determinar con exactitud el origen de la desconocida enfermedad todo parece apuntar que es debida a un mal funcionamiento del sistema endolinfático del oído interno, responsable directo del sentido del equilibrio. El problema que produce es una dilatación del canal endolinfático coclear por un aumento del volumen de la endolinfa.

En general, se diagnostica por exclusión de otras causas de vértigo. Se requiere examen neurológico completo, una audiometría, una resonancia para excluir causas de tipo tumoral. Si no se descubre nada pero los vértigos persisten, se termina diagnosticando el síndrome de Ménière.

El tratamiento puede ser diverso, principalmente orientado a bajar la presión del oído interno. Se recomienda reducir la ingesta de sal para minimizar la retención generalizada de líquidos. En el caso de infecciones respiratorias, alergias o sinusitis, se intentará aliviar los síntomas con antihistamínicos, anticoligénicos, esteroides o incluso diuréticos. Para los síntomas directos y como alivio inmediato, se podrán usar antieméticos y benzodiazepinas.

En casos extremadamente graves, se puede intentar la cirugía en los canales semicirculares, el nervio vestibular o la laberintectomía, aunque son métodos desaconsejados ya que a pesar de eliminar completamente los síntomas, también eliminan la sensación normal de equilibrio del paciente, provocando una peor calidad de vida.

bebe diarrea Curar las hemorroides
Debes saber que todas las personas tienen hemorroides, pero algunas desarrollan la enfermedad hemorroidal cuando se hacen más grandes. Sigue estos consejos para cuidar esas incómodas venitas que aparecen en el trasero y que molestan al defecar. Lo importante es mantener una buena higiene anal, no te rasques ni frotes porque puedes infectarlas y provocar hemorragia. Si te pican mucho, puedes darte unas palmaditas suaves para sentir alivio. Es importante mantener una buena dieta, rica en fibra para evitar el estreñimiento, esto mejorará tu digestión y evitará hacer grandes esfuerzos al ir al baño, pues el estreñimiento comprime las venas hemorroidales al forzar el paso de las heces.

Si tienes diarrea, lo mejor que puedes hacer es acudir cuanto antes a un médico porque es probable que se te infecten. el consumo de alimentos condimentados, picantes o grasos. Evita el tomar alcohol. Tampoco hagas grandes esfuerzos con el ano y sus alrededores para no lesionar las hemorroides. Si no excretas, cárgate de paciencia y comienza con una dieta solo de fibras. Utiliza papel higiénico suave o toallas húmedas desechables sin perfume ni alcohol. No olvides estas tratando una parte muy sensible del cuerpo, especialmente cuando tienes hemorroides inflamadas.

No reprimas el deseo de defecar a pesar de sentir dolor, luego será un alivio. Una buena recomendación es aplicar baños de asiento con agua tibia para aminorar la inflamación y molestias. También puedes probar con bolsitas con hielo y alguna pomada antihemorroidal, pero tampoco abuses de ella porque puede ser peor. No te auto mediques y recuerda que no son contagiosas.

como medir presion arterial Cómo medir la presión arterial
Todas las personas, especialmente mayores, deberían controlarse la tensión arterial regularmente. La tensión es muy variable a lo largo del día y solo cuando permanece elevada se debe considerar hipertensión. Para saber si sufres de tensión arterial alta, hay que medirla siguiendo estas recomendaciones.

- Debes estar completamente relajado y acudir a una farmacia sin prisas.
- No tienes que haber comido las dos horas antes.
- No beber nada durante media hora antes de medir la presión.
- No realizar ejercicio físico la última hora.
- Si tienes necesidad debes ir a orinar antes de tomarte la tensión.
- Reposa unos diez minutos sentado antes de tomarse la tensión arterial, con la espalda apoyada en la silla, sin cruzar las piernas y con el antebrazo apoyado en la mesa.
- No debes hablar ni moverte cuando te miden la tensión arterial. Respira tranquilamente.

La presión o tensión arterial puede ser máxima o mínima. Se considera hipertensión cuando las cifras de presión arterial son iguales o están por encima de unos valores determinados, siendo éstos de 140 como valor máximo y 90 como mínimo, siempre medidos en milímetros de mercurio (mmHg). Con la edad es normal tener la tensión más alta, pues se estima que la mitad de la población de más de 65 años sufre este problema.

La mejor forma para reducir la presión arterial es: un dieta sana, mantener un peso ideal, adelgazar si nos sobran kilos, practicar ejercicio físico (pasear baja la tensión), reducir el consumo de alimentos salados y no tomar bebidas con alcohol. Con los diferentes medicamentos también logramos bajar la tensión. Consulta siempre con un médico especialista.

catarro Cómo curar un catarro
El catarro suele aparecer antes un resfriado o por una gripe suave, son enfermedades respiratorias causadas por virus, que tienen casi los mismos síntomas. En general, un catarro es generalmente leve. La gripe suele ser mucho más fuerte que un refriado, suele empezar por la nariz con mocos, estornudos y taponamiento nasal. Si no lo frenamos a tiempo, se añaden dolor de garganta, tos, ojos lagrimosos, dolor de cabeza y cansancio. Normalmente no suele aparecer fiebre o sólo unas décimas. Nos solemos acatarrar especialmente durante las estaciones más frías, pero nos curamos sin apenas tomar medicación y unos pocos días.

La gripe ocasiona dolores de cabeza intensos, fiebre alta, debilidad muscular, tos seca, y en ocasiones dolor de garganta y mocos. Es importante saber que no hay una vacuna 100% efectiva para prevenir los resfriados, ni los catarros, aunque algunos factores que favorecen a padecer estos estalos: fumar, estrés, cuidar niños pequeños, dormir mal y tener alérgica ambiental. La gripe sí puede prevenirse con la vacuna anual, que está especialmente recomendada en ancianos y enfermos crónicos. Pero no evita los resfriados, lo único que hace es evitar contraer el virus la gripe estacional.

A continuación, unos consejos para curar un catarro:
- Descansa, haz reposo y cuídate, evitando pasar frío.
- Si tienes fiebre, reposa con ropa ligera, bebe mucha agua, zumos o infusiones. También es bueno darse una ducha y ponerte paños de agua tibia en la frente.
- Si tienes la nariz tapada, aplícate suero o agua con sal, también va bien hacer vapores mentolados con agua.
- Si tienes dolor de garganta, prueba de tomar caramelos que suavicen y evita toser o carraspear para no irritar más la garganta.
- Si padeces asma, utiliza inhaladores. Recuerda no tomar aspirina ni nada de eucalipto.
- No tomes antibióticos si no te los ha recetado un médico, no tienen ningún efecto contra el virus y cuando te sean necesarios por otras infecciones no te habrán efecto.
- Para la fiebre y los dolores de cualquier índole, se recomienda tomar paracetamol o ibuprofeno cada 4-6 horas. También puede ayudar la aspirina, pero es menos recomendada porque puede dar problemas de estómago.
- Si fumas, lo mejor que puedes hacer es dejarlo unos días: quizás un buen momento para dejar de fumar definitivamente.

vergonya Miedo a hacer el ridículo
El temor a la risa ajena o gelotofobia lo sufren aquellas personas que temen hacer el ridículo o provocar la risa de los demás, hasta el extremo de que pueden sufrir los síntomas propios de un ataque de ansiedad, como mareos, sudoración y temblores.

Esta fobia se activa en cuanto la persona afectada escucha a otra reírse, asociando esta reacción a algo que hayan hecho o dicho y sintiéndose víctimas de un ataque personal. Generalmente, este trastorno afecta a personas jóvenes con tendencia a la inseguridad o el miedo al rechazo propio de la adolescencia. Como consecuencia estas sensaciones se prolongan en el tiempo y se exageran, hasta el punto de provocar terror a las relaciones sociales. A su vez, la inseguridad derivada de la propia fobia hace que la persona se aísle socialmente, llegando incluso a sufrir depresión.

La risa es una reacción saludable, pero ser motivo de risa no lo es tanto, especialmente cuando la persona se ha sentido ridiculizada de forma reiterada durante la infancia o la adolescencia. En estas etapas de la vida, los jóvenes aún están formando su personalidad, de ahí que se encuentren en una fase extremadamente sensible a cualquier reacción ajena ante sus propios actos. Por esta razón, les corresponde a los padres prestar especial atención a determinados comportamientos que pueden desencadenar en su hijo sentimientos de vergüenza o inferioridad : burlarse de él utilizando el sarcasmo o privarle de atención y cariño.

El sarcasmo es una herramienta muy poderosa para castigar y controlar el comportamiento que genera actitudes defensivas y timidez en el menor. Por otro lado, la falta de atención provoca el mismo comportamiento e impide el desarrollo de las habilidades sociales, pues el menor no percibe si sus actitudes son correctas o no y se siente inseguro ante cualquier iniciativa social.

Tratar el problema de forma progresiva, evitando situaciones sociales que puedan provocar algún miedo asociado a este trastorno sería la mejor manera de corregirlo. Al igual que las demás fobias, su funcionamiento es idéntico: eludir el problema evita el peligro. Sin embargo, el factor cultural influye notablemente en la magnitud del trastorno, hasta el punto de ser un elemento clave en el tratamiento psicológico.

Prevenir la gelotofobia

- Evitar ridiculizar o humillar al menor cuando cometa un error.
- Para controlar un comportamiento inadecuado no se debe utilizar la mofa o el sarcasmo. Optar por métodos que no comporten la privación de cariño, avergonzar al menor o un exceso de vigilancia.
- Expresar una opinión y el porqué de esta, en lugar de juzgar de forma autoritaria el comportamiento de nuestro hijo.
- Evitar la comparación con otras personas ya que puede disminuir su autoestima. Es más efectivo plantear otras conductas más adecuadas.
- No increpar a lo jóvenes utilizando frases o adjetivos con connotaciones negativas ya que pueden incorporarlo al concepto que tienen de sí mismos. Están en una etapa de desarrollo de la identidad y cualquier “etiqueta” que se les coloque les puede afectar de forma notable.
- Reírse con ellos y no de ellos.
- Enseñarles a utilizar la autocrítica para mejorar, no para menospreciar.
- Educarles en el arte de reírse de uno mismo les ayudará a afrontar ciertas situaciones sociales.
- En caso de que el problema provoque un aislamiento social de la persona, se necesitará la ayuda de un especialista.

bronquitis Tipos de bronquitis
Cada vez que respiramos, el aire viaja a través de unas ramificaciones conocidas como bronquios. Cada uno de estos conductos tubulares pasa a los pulmones, donde se ramifican en bronquios secundarios y en vías respiratorias más pequeñas. La irritación e inflamación en cualquier lugar a lo largo de estas vías produce la tos. La tos es un acto reflejo que intenta deshacerse de las secreciones que pueden producirse por la infección del árbol bronquial. Estos son algunos de los tipos más normales:

- La bronquitis aguda es una inflamación de los bronquios causada por una infección o irritación. La causa más común por la que se produce, es por una infección viral. Cuando se infectan los tubos bronquiales, se hincha el revestimiento interior y se forma el moco (o flema), que es un líquido espeso que se acumula en su interior. La infección suele desaparecer en unos pocos días. Sin embargo, la tos, el síntoma principal, puede durar más tiempo.

- La bronquitis crónica se caracteriza por ser una continua inflamación de los bronquios. Para denominarla crónica, se debe tener una tos con producción de moco en la mayoría de los días, durante al menos tres meses al año durante dos años consecutivos. Este tipo de bronquitis es también conocida como enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Aumenta el riesgo de bronquitis si:
- Fumas. El humo del tabaco (y el humo como fumador pasivo) irrita los bronquios y el tejido pulmonar.
- Tener la enfermedad de reflujo gastroesofágico. La persistencia de los ácidos del estómago al esófago en las vías respiratorias puede causar tos crónica.
- Tener una menor resistencia a las infecciones. Los niños pequeños, personas mayores y aquellos con un sistema inmune debilitado debido a diferentes enfermedades crónicas son más susceptibles a las infecciones respiratorias.

mala alimentacion Depresión provocada por una mala alimentación
Muchos de vosotros ya sabéis que una buena alimentación es fundamental para vivir saludablemente durante muchos años. Sin embargo, lo que mucha gente desconoce es que una mala alimentación puede provocar depresión y otros desajustes psíquicos.

Comer bien mantiene nuestra mente despierta y en perfectas condiciones. Si no somos capaces de consumir todos los nutrientes que necesitamos, podemos tener problemas. La fruta y la verdura no pueden faltar en casa; tampoco los minerales, las proteínas que aportan el pescado y la carne, las vitaminas, los antioxidantes o las demás sustancias que podemos encontrar en productos tan poco deseados pero imprescindibles como las legumbres.

El cerebro consume una gran cantidad de nutrientes, lo que hace que sea imprescindible alimentarse. Es como si un coche hace muchos kilómetros y no lo llenamos de combustible. Al final podemos tener un susto y quedarnos en la cuneta. La falta de una buena alimentación puede afectar a nuestro estado de ánimo provocándonos una depresión que costará de aliviar (afortunadamente existen alimentos para superar la depresión).

Lo que no debemos hacer nunca es seguir una dieta rica en grasas y pobre en vitaminas, antioxidantes y minerales. Si lo hacemos tendremos muchos números para caer enfermos. Los alimentos preparados, la comida rápida y las prisas serán nuestros enemigos. Empeorarán la circulación sanguínea, lo que afectará a casi todas las partes de nuestro cuerpo.

pedresvesicula Piedras en la vesícula
La vesícula biliar es un órgano situado bajo el hígado, cuya misión es la de almacenar la bilis que se genera en este. Cuando comemos alimentos ricos en grasa o determinadas proteínas, la vesícula se contrae y vierte su contenido hacia el intestino para ayudar a digerir los alimentos pesados (salsas, bebidas alcohólicas, café, nata, coliflor, etc.)

Si la vesícula no funciona correctamente debido a una inflamación, infección o cálculos (piedras), las digestiones se vuelven más pesadas, con sensación de ardor y estreñimiento. Ocasionalmente se puede producir una obstrucción de los conductos biliares provocando un cólico biliar. Sus síntomas se manifiestan con un fuerte dolor desde la boca del estómago hacia el interior, nauseas y un intenso sabor amargo en la boca. En estos casos, hay que visitar al especialista para averiguar el origen de las molestias, mediante ecografías y radiografías.

La litiasis biliar (formación de cálculos en la vesícula), es la enfermedad más frecuente. Según sea la composición de los cálculos se aplicaran diferentes tratamientos, aunque la extirpación de la vesícula es el más común.

El papel que desempeña este órgano en el proceso digestivo es importante pero no vital. La mayoría de pacientes que han sido sometidos a una intervención de este tipo, se adaptan fácilmente a vivir sin vesícula.

Curiosamente, la litiasis biliar afecta en mayor proporción a mujeres. Otros factores como la edad, alimentación y embarazos guardan una relación directa con la propensión a padecer esta enfermedad.

Vivir sin vesícula

Se puede llevar una vida normal sin vesícula aunque, eventualmente, puedan aparecer algunas dificultades digestivas tras la operación. El motivo suele ser una manipulación incorrecta de las grasas en la dieta. Recordemos que los alimentos grasos y las vitaminas solubles en la grasa, necesitan de la bilis para ser procesadas. Al no estar presente la vesícula, el hígado se encarga de verter la bilis directamente al intestino. Por tanto, al no haber una cantidad adecuada de esta sustancia en el intestino, cuando ingerimos alimentos grasos, el proceso de absorción no sucede con normalidad. Como consecuencia se puede producir diarrea o hinchazón durante las primeras semanas, tras la operación.

Recomendación

Durante las cuatro primeras semanas, llevar una dieta libre de grasas, condimentos o aliños. Superado este período se puede comer con normalidad.


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