
Saber tomar el pulso es importante tanto para conocer nuestra frecuencia cardiaca a la hora de hacer ejercicio, como para prevenir el infarto o verificar si existe algún trastorno de la salud a través del control de las variaciones del mismo.
Podemos tomar el pulso en la muñeca o en el cuello, palpando la carótida.
Para tomar el pulso en la muñeca, giraremos el brazo de forma que la parte inferior quede hacia arriba y apoyaremos los dedos índice y corazón en la muñeca, entre el hueso que se encuentra al borde la misma y el final del tendón del pulgar, hasta que encontremos el pulso. Es importante utilizar siempre estos dedos y no el pulgar, ya que éste último es el único dedo que sí tiene pulso y e interferiría en la medición.



























































