Causas y tipos de cirrosis
La cirrosis se asocia, casi siempre, con el alcoholismo. Sin embargo, también se puede producir en individuos que nunca beben. Los alcohólicos crónicos pueden padecer este problema debido a los daños que el alcohol produce al hígado. La causa exacta se desconoce, sin embargo el vínculo entre el alcohol y la cirrosis está muy bien documentado.

Otras posibles causas son: una mala nutrición, deficiencia de la vitamina B, deficiencias genéticas y períodos prolongados de exposición a las drogas y otras sustancias químicas tóxicas como el tetracloruro de carbono. La cirrosis es más común entre los hombres con edades comprendidas entre los 40 y los 60 años.

Beber sin moderación, en la mayoría de los casos, puede causar daños hepáticos, pero no necesariamente tiene que causar cirrosis. La cirrosis es muy lenta y tiene un desarrollo gradual. Hay dos tipos de cirrosis. El más común se conoce como cirrosis portal; se produce una obstrucción de la vena porta, lo que produce una hidropesía (edema o retención de líquidos) del abdomen. Se presenta en personas de mediana edad. El hígado suele reducirse y su superficie se vuelve áspera.

El segundo tipo es la denominada cirrosis biliar, que se produce en los jóvenes. Se produce por una inflamación anterior del tejido hepático, los pequeños conductos biliares están obstruidos por las piedras y el hígado se agranda y se vuelve muy suave. Una buena nutrición juega un papel muy importante en el tratamiento de la cirrosis. La nueva dieta no debe incluir carne, mariscos crudos, té, café y especias.