Causas y tratamiento del aneurisma aórtico
Un aneurisma de aorta es una dilatación que se produce en una zona localizada de la aorta que poco a poco va debilitando la pared de la arteria. Su origen suele deberes a procesos degenerativos ateroscleróticos en el 90 por ciento de los casos, y en el resto se debe a traumatismos, infecciones, y arteritis, entre otras causas.

Existen distintos tipos de aneurismas:

– Aneurisma de aorta infrarrenal: Son los más comunes. Normalmente se originan en debajo de las arterias renales y se prolongan hasta la bifurcación aórtica. A veces puede llegar a extenderse hasta las arterias ilíacas.

– Aneurisma de aorta torácica: Se origina en el trayecto de la aorta durante el tórax y puede prolongarse hasta el abdomen.

Cuando el aneurisma es pequeño no produce ninguna sintomatología, tanto es así que el 75% se detectan en revisiones que se les practican a los pacientes por otras patologías. Si el aneurisma es de mayor tamaño, los pacientes pueden notar disneas, fatiga y dolor irradiado hacia el abdomen y dolor lumbar difuso.

Sin embargo en la mayoría de los casos el aneurisma es detectado cuando se rompe, momento en el que el paciente nota un dolor intenso y constante y puede incluso entrar en estado de shock, pudiendo incluso causar una hemorragia masiva interna que desemboque en muerte.

El tratamiento más aconsejable para el aneurisma es la cirugía, ya que, si no se trata, tiende a aumentar de tamaño, normalmente unos 0,4 centímetros por año hasta que se rompe. Durante la cirugía se sustituye la porción de la aorta dilatada por una prótesis sintética recta o bifurcada . La cirugía se realiza bajo anestesia general y es necesario un control post operatorio en una unidad de terapia intensiva durante, como mínino 24 horas.