Cera en los oidos
Cada año, 12 millones de estadounidenses deben acudir al médico por sufrir problemas derivados de una excesiva acumulación de cera en los oídos. Aproximadamente 8 millones de esos casos, son lo suficientemente graves como para tener que recurrir a un otorrinolaringólogo que realice una concienzuda limpieza.

¿Qué es la cera de los oídos? En primer lugar, no es cera. La cera del oído es en realidad una mezcla de secreciones solubles en agua de las glándulas de la parte exterior del canal auditivo. Funciona como trampa para todos aquellos agentes externos que consiguen entrar al interior, tales como tierra, arena y partículas de polvo. Esta masa es la encargada de proteger el tímpano de los daños que estas partículas pueden ocasionar.

Cuando todo funciona perfectamente, saldrá de la oreja por sí mismo y no necesitará ser eliminado. El uso de objetos como por ejemplo audífonos, auriculares, etc. pueden aumentar la obstrucción. Si la cera no consigue salir al conducto auditivo externo, puede acumularse y bloqueará el canal. Esto puede causar difernetes síntomas:

– Dolor de oído, o la sensación de que el oído está taponado
– Pérdida de audición parcial
– Zumbido en los oídos
– Prurito
– Olor
– Tos

¿Qué se puede hacer con la cera? A menos que tu canal auditivo esté bloqueado o tu oído se vea sensiblemente dañado, probablemente no necesitan tratamiento. Si tienes síntomas molestos, el médico tratará de sacarte la cera de diferentes maneras:

– Riego: se ayudará de una jeringa que contenga agua caliente para lavar la cerilla
– Productos ablandadores: se utilizan productos químicos para descomponer la cera
– La extracción manual: con diferentes instrumentos como por ejemplo pinzas, intentará sacar la cera del canal auditivo.