
Como ya habrás escuchado en muchísimas ocasiones el desayuno es la comida más importante del día, y es que aporta la energía necesaria para continuar el día con más ganas.
De este modo, un desayuno completo y equilibrado mejora el rendimiento intelectual, refuerza las capacidades físicas, ayuda a mejorar el estado nutricional del organismo y ayuda a controlar el peso gracias a que evita ese vicio de picar entre horas.
¿Quieres conocer las claves de esta primera comida del día? ¡Echa un vistazo a lo que te contamos e inclúyelo en tu dieta!
El desayuno debe contener entre el 20 y el 25% de las calorías diarias y debe estar compuesto fundamentalmente por lácteos, frutas y farináceos complementados por algunos otros:

- Lácteos: Son básicos para esta comida puesto que contienen proteínas, calcio, vitaminas A, D y B2. Sabes de sobra cuáles son los más habituales: leche, yogurts, queso… ¡Lo que más te apetezca!
- Fruta: Aunque es preferible la pieza al natural (posee todos los beneficios) tampoco está mal que lo tomes en zumos. La fruta contiene un montón de elementos beneficiosos para el cuerpo como agua para mantener la hidratación, vitaminas, minerales, fibra e hidratos.
- Farináceos: Los productos con la harina como ingrediente fundamental aportan hidratos de carbono que irán fenomenal para comenzar el día con energía y vitalidad (tienen vitaminas y minerales). Son buenas las galletas no excesivamente azucaradas y los cereales, que además aportan fibra.
- Derivados de la carne: No es para nada principal en el desayuno, y es que son muy calóricos y grasos. Si los tomas por gusto, mejor que sean fiambres cocidos (pavo, jamón york, etc.).
- Dulces: Algunos otros básicos del desayuno como los productos azucarados naturales, la mermelada o la miel son deliciosos y muy buenos para aportar energía al cuerpo; sin embargo, debes moderar el consumo puesto que en exceso pueden convertirse en un enemigo para tu peso.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































