
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria crónica del colon (el intestino grueso) y del recto. Habitualmente presenta ulceras en el intestino, fiebre, dolor abdominal, diarrea y sangrado intestinal. Se suele diagnosticar entre los 20 y 40 años pero se desconoce realmente la causa que la origina, aunque algunos estudios concluyen que podría darse en pacientes que hayan experimentado problemas emocionales o gran estrés, dañando así su sistema autoinmune. También la predisposición genética o antecedentes familiares puede ser determinantes.
La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica seria pero no mortal. El mal funcionamiento del sistema inmunológico desempeña un papel fundamental en la aparición y desarrollo de esta enfermedad. Se diferencia de la de Crohn porque comienza afectando al recto y luego se extiende hacia el colon. Esta enfermedad debe ser trata cuanto antes para evitar aparición de cáncer.
El diagnostico se realiza realizando una endoscopia digestiva baja (rectoscopia o colonoscopia). Durante este examen se puede examinar por medio de una cámara la mucosa del colon, que en este caso mostrará evidentes signos inflamatorios como enrojecimiento mucoso, ulceraciones, presencia de moco y sangre. Para su confirmación definitiva se deben de tomar biopsias que deben de ser examinadas por un patólogo.
El tratamiento se basa en antiinflamatorios e inmunoreguladores aunque no tiene cura definitiva. La buena nutrición es clave en cualquier enfermedad crónica pero especialmente en la colitis ulcerosa, porque el sangrado rectal evita al cuerpo la correcta absorción de líquidos, electrolitos y nutrientes. El mantenimiento de una dieta adecuada es importante en el tratamiento de la colitis ulcerosa.
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