Comer sopa es muy bueno
Los expertos en nutrición recomiendan consumir sopa unas cuatro o más veces por semana, incrementando su consumo medio actual, ya que se trata de un plato sano y nutritivo para cualquier persona y en cualquier momento del día. Es por eso que la Fundación Dieta Mediterránea ha creado el Decálogo de la Sopa en colaboración con Gallina Blanca, un documento con diez buenas razones para consumir este alimento.

Además de que está muy rica, entre las ventajas de la sopa destaca su versatilidad, su fácil combinación con otros alimentos. La sopa aporta vitaminas, minerales y fibras que la hacen recomendable a cualquier edad. Además nos aporta hidratación. Nos sacia. Es fácil de digerir y permite mantener un mayor control sobre el peso, por lo que puede resultar muy útil contra la obesidad, sobre todo en niños.

Además, en la sopa se combinan alimentos sólidos de origen vegetal en forma de verduras, legumbres, cereales, o de origen animal, la convierte en un alimento muy adecuado. Pero también es importante el contenido de líquidos como el agua, el cual permite cubrir las necesidades hídricas en todas las edades, este alimento es especialmente beneficioso para embarazadas y deportistas.

Su origen data del 500.000 a.C cuando el hombre descubrió el fuego y empezó a sumergir los alimentos en agua caliente para que se ablandaran antes de ingerirlos. Fue así como nació la sopa. Actualmente contribuye a una alimentación variada. Con pescado, carne, arroz, hierbas aromáticas, ajo, verduras. La combinación de los alimentos hace de la sopa un alimento versátil y equilibrado. En la sopa podemos introducir todos los alimentos de la Dieta Mediterránea, combinados de forma idónea y en cantidades reducidas, contribuyendo así a una dieta equilibrada, variable y saludable.

Además, hidrata el organismo y ayuda a recuperar los minerales esenciales. También es un alimento económico y sobrio. Rica en vitaminas y minerales. La sopa favorece el aprovechamiento de los micronutrientes que se hallan en vegetales, carnes y pescados utilizados en su elaboración. Al mismo tiempo que tiene un gran poder saciante. La sopa favorece la sensación de saciedad, reduciendo así la posible ingesta de otros alimentos, lo que se traduce en una disminución total de energía y permite mantener un buen control de peso.