Cómo adelgazar realizando actividad física
Si acabas de iniciar una rutina en el gimnasio con el fin de perder peso, sin duda has tomado una buena iniciativa. Sin embargo, has empezado a correr o a practicar un deporte los fines de semana y tu peso no se ha modificado ni un gramo o hasta incluso ha aumentado. A continuación, te damos unos pocos consejos que te ayudarán a entender por qué no siempre realizar una actividad física ayuda a perder peso.

Antes que nada debes saber que cuando realizas una actividad física gastas unas 300 calorías por hora (dependiendo de tu edad, sexo, tipo de actividad). Estas calorías se recuperan simplemente tomando una bebida energética. Pero con este ejercicio habrás conseguido trabajar tu sistema cardiovascular, lo que habrá activado tu metabolismo para quemar grasas. Pesarte justo antes y después de la actividad no sirve de nada, puesto que la diferencia de peso que marca la balanza está dada por el agua que perdiste al sudar. Si tomas medio litro de agua después de correr recuperarás ese medio kilo “perdido”.

Recuerda que tu objetivo es perder grasa y no deshidratarte, para ello necesitas voluntad, paciencia y constancia. Debes darle tiempo a tu cuerpo para que, a medida que aumenta tu masa muscular, acelere tu metabolismo. Es decir, si consigues ganar músculo, tu metabolismo estará más activo y conseguirás quemar grasa con mucha facilidad. La actividad aeróbica es la que te ayuda a consumir tejido adiposo utilizando grasas como combustible. La musculación con aparatos los tonifica. Por ello debes combinar ambos tipos de ejercicios.

Recuerda siempre estos tres pilares fundamentales: alimentación equilibrada, entrenamiento guiado y descanso adecuado. No olvides que el mejor ejercicio que puedes hacer es el que te agrade y el que practiques regularmente, por lo menos durante una hora, tres o cuatro veces por semana. Debes pensar que el deporte da beneficios a largo plazo, los cambios duraderos son lentos.