Cómo afecta el ruido a la salud
El ruido es un sonido bastante desagradable que puede llegar a afectar tanto a la salud como al comportamiento individual. Por otro lado, la contaminación acústica es todavía más preocupante. Al final nuestro organismo puede pagarlo caro a largo plazo. El corazón se resiente.

La exposición continuada al ruido puede generar hipertensión arterial y arteriosclerosis, aumentar el riesgo cardiovascular, además de alteraciones de concentración, posibilidad de úlceras, trastornos de sueño, cansancio e irritabilidad. También hace aumentar el riesgo de accidente laboral, disminuir el rendimiento profesional y favorecer el absentismo. La prevención de todo ello se basa en el control de la contaminación acústica especialmente en el trabajo.

Se estima que en torno a 10 millones de personas en España soportan unos niveles medios de 65 dB, límite máximo sonoro marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El ruido ocasiona varios daños en los órganos del cuerpo. La primera consecuencia de la exposición diaria y continuada al sonido molesto es la pérdida de sensibilidad o una disminución de la capacidad auditiva. La segunda se origina tras años de exposición prolongada a niveles superiores a 75 dB, sonidos de corta duración a más de 110 dB o por acumulación de fatiga auditiva.

Además de la pérdida auditiva, la exposición continuada al ruido puede causar un aumento de la frecuencia respiratoria, alteraciones de la agudeza visual, mayor estrés laboral y cansacio emocional. Además, la exposición al ruido durante mucho tiempo disminuye la coordinación. Cuando una persona está acostumbrada a estar rodeada de ruido, llega un momento en el que parece que sólo percibe el instante en el que el sonido desaparece. El daño auditivo se genera de forma inconsciente.