
Una contractura es una contracción involuntaria del músculo debida a que no se ha relajado del todo cuando hemos realizado ejercicio físico o cuando el músculo ha sufrido una gran tensión. El síntoma más habitual de las contracturas es el dolor, que muchas veces resulta inhabilitante. Es muy habitual sufrir este tipo de contracturas, principalmente en el cuello y en el hombro.
Para aliviar el dolor que producen, podemos utilizar una serie de remedios que nos alivien y permitan que el músculo se distienda con mayor rapidez:
- Infusión de tomillo o de romero: Preparamos una infusión de una de estas dos hierbas y la dejamos reposar por unos minutos. Después la colamos y la mezclamos con arcilla verde, hasta obtener una pasta, que debe estar caliente, aunque nunca tanto como para que pueda llegar a quemarnos la piel.
La aplicamos sobre la zona de la contractura y la dejamos actuar durante veinte minutos. Después limpiamos la zona y aplicamos un aceite esencial.
- Dar un masaje: Para ello, debemos buscar con los dedos el lugar donde se concentra el dolor (el “nudo” que se ha formado en el músculo). Cuando lo hayamos encontrado, masajearemos la zona presionando con firmeza, pero sin hacernos daño. Los movimientos deben ser circulares, y mientras los hacemos notaremos cómo el nudo comienza a desaparecer y la zona se relaja. Debemos tener paciencia y masajear hasta que le nudo haya desaparecido por completo. Si no estamos seguros de poder hacerlo, lo mejor es ponernos en manos de un profesional.
- Preparar un baño de agua caliente y echar en él sal gorda. Si queremos, podemos añadir algún aceite esencial relajante, como el de lavanda. Nos sumergimos en la bañera y esperamos a que el músculo se distienda. Cuando salgamos del baño, no deberemos masajearlo, pues el músculo estará muy relajado y podemos volver a provocar la contractura.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































