Cómo cocinar alcachofas
Las alcachofas son verduras típicas de la dieta mediterránea y muy saludables por su elevada cantidad de minerales, especialmente de potasio. Además, destacan por su efecto diurético y purificador del organismo. La mejor época de la alcachofa es de otoño e invierno, por lo que es bueno cocinarla fresca.

Cuando la vayamos a comprar debemos tener en cuenta el color verde de sus hojas, que estén compactas y tengan un tamaño no muy grande. Para prepararlas, primero las tenemos que limpiar porque las hojas exteriores suelen ser demasiado duras al tacto. También debemos eliminar los filamentos del cogollo, los cuales toman un tono más amarillento, algo blanquecino y tierno.

Las alcachofas como casi todas las verduras se pueden comer crudas, para ello lo ideal es que sean pequeñas. Podemos trocearlas y las aliñamos con un chorrito de aceite de oliva, una pizca de sal y pimienta molida al gusto. Otra opción es acompañarlas con anchoas, tomates y un poco de ajo picado con aceite de oliva, pudiendo ser aliñadas con vinagre de Módena.

Las podemos cortar en láminas y entonces saltearlas en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y sal o pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado, para freírlas en abundante aceite de oliva. Pero la receta más popular de las alcachofas es hervirlas en agua caliente con sal y un poco de perejil. Los corazones se pueden rellenar con pisto de verduras, bacalao desmigado o chipirón troceado. También las podemos hornear con una salsa vizcaína o una bechamel suave.