
Dependiendo de la época del año en la que nos encontremos, cambiamos nuestros hábitos alimenticios: navidad, verano, semana santa, etc. Cuando pasan estos días tenemos que volver a intentar recuperar nuestro peso anterior. Entonces nos empezamos a preocupar por ponernos a dieta y hacer ejercicio físico. Si lo pensamos, tal vez, la mejor solución sea cuidarnos esos días especiales de manera que consigamos mantener la línea.
Lo principal, algo que no demasiada gente sabe, es realizar las comidas de manera lenta. Hay que tomarse tiempo y ser capaces de disfrutar de cada bocado. No debemos apresurarnos ni engullir la comida. Debemos dejar que el cerebro se combine con el estómago, es decir, si comenzamos a “devorar” la comida el cerebro no es capaz de mandar la orden de que ya estamos llenos al estómago. Cuando manda la orden hemos engullido demasiada comida. La sensación de hambre dura 20 minutos.

Hay que beber mucha agua. El agua nos llena manteniendo la sensación de estar llenos, además permite que eliminemos bacterias más fácilmente. Beberemos todo lo que queramos e intentaremos mantener ese hábito. Intentaremos no comer sólo por el hecho de estar aburridos y también procuraremos no irnos a la cama directamente después de comer. El cuerpo no puede quemar esas calorías recién ingeridas si nos vamos directamente a relajarnos.
Si nos marcamos una pequeña dieta o un plan de comidas debemos ser fuertes y no saltarnos dicho plan. Debemos añadir algo de ejercicio. Un estilo de vida más activo nos ayudará a mantener la línea. Recuerda que mucho depende de cómo comemos los alimentos que vamos a ingerir y las combinaciones que hacemos.







































