Cómo detectar un cáncer
La mayoría de los tipos de cáncer dar lugar a síntomas. De modo que conviene examinar a fondo nuestro propio cuerpo. Si lo diagnosticamos a tiempo es posible que el tratamiento pueda curarnos. Lo primero que debemos hacer es localizar posibles bultos o nódulos, también hay que controlar una herida o úlcera que no cicatriza, en todos los casos se debe descartar la existencia de una lesión maligna. Consulta con tu médico si detecta la aparición de un nódulo o un bulto en alguna zona del organismo, una herida en la piel o una llaga en la mucosa de la boca que no cura. Estos nódulos suelen ser indicativo de: cáncer de mama, cáncer de testículo, cáncer linfático…

También un persistente en el tiempo puede ser un síntoma que acompaña a multitud de enfermedades. En la mayoría de las ocasiones se trata de un dolor agudo (durante un corto periodo de tiempo) que desaparece ya sea espontáneamente o con tratamiento sintomático (analgésicos). Si el dolor persiste durante días o no será conveniente que un especialista valore el origen del mismo y descarte la existencia de un tumor.

Por otro lado, la mancha o lunar que cambia de forma, tamaño o color, también son señales de que hay una lesión que se está malignizando (melanoma). Esto se puede detectar en la piel y se confirma cuando hay asimetría, bordes irregulares, color variado, diámetro mayor de seis milímetros y cambios recientes de aspecto.

También son frecuentes los sangrados o hemorragias anormales. Si la hemorragia persiste y no se realiza un diagnóstico y tratamiento adecuado puede dar lugar a una anemia dependiendo de la cantidad de pérdida de la sangre. Es fundamental acudir al médico lo antes posible para que pueda descubrir el causante de ese problema. Estas hemorragias se pueden detectar de forma vaginal (metrorragia) en el caso de las mujeres, urinaria por aparición de sangre en la orina y hemorragia del tubo digestivo que puede observarse como sangre roja cuando el sangrado es próximo al ano o mezclado con las heces.

La tos o ronquera persistente, es decir la que pueda durar más de dos semanas y no cede con tratamiento sintomático, deberá ser estudiada minuciosamente por el otorrinolaringólogo. También si es fumador y presenta tos persistente o se hace más intensa. Por último, la pérdida de peso no justificada es otro indicio de que el organismo no funciona correctamente.