Cómo detectar un ictus
Si hay una dolencia en la que la rapidez en la detección y el tratamiento puede suponer una gran diferencia en cuanto a las secuelas que produzca se trata, sin duda, del ictus cerebral. El ictus se produce porque se obstruyen las arterias que llevan la sangre al cerebro, con lo cual poco a poco se van produciendo lesiones que pueden conducir a la muerte.

Dado que el proceso es progresivo existen una serie de signos que nos ayudarán a determinar si alguien lo está padeciendo. Estos signos se han recogido en la denominada “Escala de Cincinnati” que recoge una serie de parámetros para detectar un ictus:

– Asimetría facial: En este caso, si pedimos a la persona que sonría, elevará sólo un lado del labio y no podrá hacerlo con el otro. También podremos observarlo si en una mitad de la cara existe movilidad normal mientras que en la otra la movilidad es nula.

– Deriva de brazo: La persona intenta levantar los brazos y uno queda más alto que otro o hay uno que no puede levantar.

– Alteración del habla: La persona no es capaz de hablar, simplemente balbucea y es muy difícil comprenderla o, si puede hablar, lo hace sin coherencia y utilizando palabras equivocadas.

Estos signos nos están indicando que existen lesiones cerebrales que están produciendo parálisis parciales, como ocurre en la asimetría facial y la deriva del brazo o bien que están dañando las zonas del cerebro en la que se regula el lenguaje y como consecuencia de ello se produce la alteración del habla.

Si alguno de estos signos es positivo deberemos ir de inmediato al hospital para que el paciente pueda ser debidamente atendido.