Cómo prevenir el corte de digestión

Una de los problemas de salud más habituales en verano, sobre todo en niños, es el corte de digestión.
Después de comer, los más pequeños están ansiosos por volver a bañarse en la playa o en la piscina, cuando aún están haciendo la digestión, y, debido a la diferencia de temperatura que tiene que soportar el cuerpo cuando se zambullen en el agua (los niños o los adultos) se da el corte de digestión.
Esto se debe a que, cuando hacemos la digestión, se acumula la sangre en el tubo digestivo para llevar a cabo este proceso. Si mientras tanto nos metemos en el agua, la sangre acumulada en el tubo digestivo se desplaza a la piel y a otros órganos para contrarrestar el cambio de temperatura, y esa repentina pérdida de flujo sanguíneo es la que causa el corte de digestión.
Sin embargo, el síncope de hidrocución, como también es conocido, puede ser causado también por zambullirnos en el agua después de haber estado mucho tiempo al sol o inmediatamente después de realizar ejercicio, debido, igualmente, al shock que sufre el cuerpo debido a la diferencia de temperatura.
Si tras estar en la playa, el niño o el adulto presentan náuseas y vómitos, es muy probable que haya sufrido un corte de digestión, aunque suele acompañarse de mareos, palidez, sudoración e incluso pérdida de conciencia en los casos más graves.
Para prevenirlo, se debe esperar unas dos horas desde la comida antes de meterse en el agua y, cuando lo hagamos, se debe hacer de forma progresiva, permitiendo que el cuerpo se acostumbre progresivamente a la temperatura del agua. Esto último lo debemos hacer no sólo después de comer, sino también si hemos hecho ejercicio o estado tomando el sol antes de entrar al agua.





