
Sífilis, gonorrea, VIH/Sida… son muchas las enfermedades de transmisión sexual (ETS) a las que todavía a día de hoy estamos expuestos, enfermedades que pueden ser de tipo temporal pero que también pueden afectarnos de por vida.
Como en muchos otros ámbitos de la salud, en el caso de estas enfermedades lo mejor es seguir ese dicho popular que asegura que ‘más vale prevenir que curar’.
Estos son algunos de los hábitos que te ayudarán a prevenir y reducir las posibilidades de contraer una ETS:
1. Limita el número de parejas sexuales y procura conocer sus antecedentes sexuales (si han padecido alguna de ellas, si mantienen relaciones íntimas con muchas otras personas, etc.).
2. Por supuesto, debes evitar los contactos sexuales anónimos y casuales; no conocer a la persona aumenta el riesgo de exposición a una ETS.

3. Utiliza el preservativo como método anticonceptivo prioritario, pues además de evitar embarazos también es una barrera contra el contagio de estas enfermedades.
4. Mantente siempre alerta: observa y controla habitualmente tanto tu propio cuerpo como el de tu pareja. Si encuentras indicios de ETS como sarpullidos, llagas, irritación de la piel o secreción evita las relaciones sexuales y consulta inmediatamente a tu médico.
5. La previa vacunación es un seguro contra la transmisión de estas enfermedades, aunque por el momento solo encontramos dos realmente efectivas para prevenir ETS virales que pueden producir cáncer: el virus del papiloma humano (HPV) y la hepatitis B. La primera se recomienda para mujeres entre 9 y 26 años mientras que la segunda se suele poner a los recién nacidos.
6. Si comienzas con una nueva pareja probablemente no sepas mucho de su vida sexual, por lo que para prevenir riesgos lo mejor es evitar el contacto vaginal y anal hasta que un examen médico determine que ninguna de las partes padece una ETS.
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