Cómo proteger la piel de los niños en verano

A cualquier edad es importante proteger la piel de los agentes externos, pero en el caso de los niños esto resulta esencial, tanto para prevenir quemaduras e irritaciones como para evitar complicaciones derivadas de la acumulación del sol en la piel durante años, ya que la mejor prevención contra enfermedades como el melanoma es evitar las quemaduras solares en la infancia.
Pero no es el sol el único que puede dañar la piel de los más pequeños, sino que son muchos otros los factores que pueden afectarla y de los que debemos protegerla.
- La exposición al sol: Si los niños son menores de tres años, ya que en este caso no tienen melanina suficiente, por lo que con ellos deberemos extremar las precauciones. Si el niño tiene menor de seis meses, no le deberemos exponer directamente al sol, ya que aún no puede utilizar los protectores solares.
- Picaduras: En el caso de los insectos, es aconsejable utilizar algún repelente para evitar que se acerquen al niño o alguno de los productos que existen en el mercado para calmar la piel después de las picaduras. En el caso de las medusas, es aconsejable acudir a la caseta de la Cruz Roja de la playa para que le apliquen el tratamiento necesario.
- Heridas: Las carreras y los juegos de los niños pueden terminar con cortes y heridas que, aunque no sean graves, pueden ocasionar molestias al niño. Es importante lavar y desinfectar la zona convenientemente y, si es necesario, aplicar algún apósito. Si la herida es más profunda o aparatosa, conviene llevarlo a un centro de salud.
- Granitos: Es habitual que aparezcan los causados por el sudor. Bastará con aplicar un producto a base de talco o, si le pica mucho, una loción calmante y el problema no pasará a mayores.





