Conducir tomando medicamentos
Al conducir debemos estar atentos a todos lo que ocurre a nuestro alrededor: otros vehículos, peatones, señales de tráfico e inclemencias del tiempo. Esto hace que sea desaconsejable conducir bajo los efectos del alcohol o de las drogas, porque limitan nuestros reflejos y nos producen una sensación de euforia y de control que probablemente terminará en un accidente.

Pero no son sólo estas las sustancias que pueden influir en la conducción. Tomar ciertos medicamentos puede conllevar efectos secundarios como somnolencia, disminución de la alerta, visión borrosa, acúfenos, vértigos y temblores, que tienen un efecto directo en la conducción.

El problema es que muchas personas que toman medicamentos no leen el prospecto y por ello no se informan de la advertencia que suelen contener estos si el medicamento puede influir sobre la conducción

Esto tiene aún mayor importancia si tenemos en cuenta que entre un 4 y un 8% de los accidentes de tráfico son causados por maniobras incorrectas que los conductores efectúan bajo el efecto de los medicamentos.

Antibióticos, antihistamínicos, ansiolíticos, analgésicos y antidepresivos son los medicamentos que más suelen interferir en la capacidad de conducir, aunque esto también dependerá de la dosis que tomemos y de cómo nos afecte en forma particular el medicamento, ya que los efectos indeseables pueden variar de una persona a otra. También debemos tener en cuenta que dichos efectos suelen ser más intensos en los primeros días del tratamiento, aunque esto no quiere decir que nos despreocupemos durante el resto de la duración del mismo.

Para prevenir los accidentes, si comenzamos un medicamento que puede afectar a nuestra capacidad de conducción, lo mejor es determinar cómo reaccionamos a la medicación antes de conducir el vehículo. Para ello tendremos que determinar si influye en nuestros reflejos, en nuestra capacidad de concentración o nos produce mucha somnolencia.