Conocer el esófago de Barret
Se denomina así al trastorno por el cual el revestimiento del estómago sufre daños graves debido a la presencia constante de ácido gástrico durante un largo periodo de tiempo.

Es más frecuente en hombres que en mujeres y es una enfermedad que debe vigilarse estrechamente, ya que debido a la presencia del ácido en el esófago, las células que lo componen cambian por otras más resistentes. Cuando esto sucede, se produce un incremento del riesgo de sufrir cáncer de esófago.

Los síntomas son similares a los del reflujo gástrico, por lo que el paciente sufre pirosis, regurgitación y eructa frecuentemente. Además suelen presentar disfagia (dificultad para tragar) y a veces también hemorragias digestivas.

Para diagnosticar la existencia de la enfermedad se debe realizar una endoscopia. Si a través de ella se observa que el paciente puede sufrir esófago de Barret, se confirma el diagnóstico mediante biopsia.

En cuanto al tratamiento, este dependerá de la gravedad de las lesiones. Si el esófago de Barret está en sus primeros estadios, se dará al paciente el mismo tratamiento que para el reflujo gastroesofágico, que implican cambios en el estilo de vida del paciente y toma de medicamentos como inhibidores de la bomba de protones o antiácidos después de las comidas y a la hora de dormir.

Si ya se han producido cambios en las células del esófago, el tratamiento consiste en eliminar dicho tejido, para lo que se puede utilizar tanto la cirugía como la terapia fotodinámica.
Los pacientes con esófago de Barret que pueden desarrollar un adenocarcinoma de esófago son aquellos en los que la longitud del esófago afectada supera los tres centímetros. En estos casos, para prevenir la aparición de la enfermedad, los pacientes deben realizarse endoscopias cada dos años para verificar el estado del esófago.