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Esta enfermedad reumática crónica debe su nombre al oftalmólogo H. Sjögren, quien en 1933 asoció la artritis crónica con la sequedad de boca y ojos. Actualmente se tienen indicios de una probable predisposición genética a esta enfermedad.

Estadísticamente se ha constatado que afecta principalmente al sexo femenino, en una proporción de 9 a 1 con respecto al masculino. Su aparición puede tener lugar a cualquier edad, si bien es más frecuente en adultos de 40 a 60 años.

Características

Se caracteriza por ser una enfermedad inflamatoria crónica de origen desconocido y naturaleza autoinmune, producida por la infiltración de linfocitos T y B en las glándulas. Este hecho provoca un déficit en su funcionamiento que revierte en diferentes alteraciones que caracterizan al síndrome:

xerostomia – sequedad en la boca
xeroftalmia – sequedad en los ojos
artritis reumatoide

Se han establecido dos tipos de para el Síndrome de Sjögren:

– Primario: Clínicamente se manifiesta alrededor de cara, cuello y mandíbula, pudiendo afectar a la glándula tiroides y disminuir su actividad. Los pacientes con síndrome primario tienen más riesgo de afectación renal y sufren hipertrofia paratiroidea.
No se encuentra asociado a ninguna otra enfermedad.
– Secundario: Aparece asociado a otras enfermedades, básicamente del tejido conjuntivo e incluye manifestaciones propias de la patología asociada ( dolor articular, entumecimiento de articulaciones, etc.)

Además de las pruebas establecidas para diagnosticar la enfermedad, el especialista valorará los aspectos psicosociales del paciente, además de realizar una exploración física.

Aunque actualmente no existe ningún tratamiento curativo para el Síndrome de Sjögren, sí que se pueden mejorar los síntomas que acompañan al proceso de la enfermedad. Estos consisten en la aplicación de cuidados enfermeros en combinación con el tratamiento farmacológico.

Otro de los aspectos más frecuentes en los pacientes que sufren esta enfermedad, es la fatiga matutina, unida a la fatiga inflamatoria debida al dolor muscular. En estos casos conviene fijar horarios de sueño y practicar técnicas de relajación.