Conocer la distimia
Cuando pensamos en la depresión en un sentido clínico, la mayoría de nosotros hacemos referencia a una gran depresión que, aunque no sea excesivamente grave, generalmente se presenta como un episodio. Un episodio puede durar desde unas pocas semanas hasta algunos meses, y sólo alguna vez un par de años. Existe otra forma de depresión, que es más crónica, y dura años (incluso a veces hasta veinte o treinta años), se la conoce como distimia.

De acuerdo con las afirmaciones del doctor Martin B Keller, este trastorno depresivo crónico no ha tenido la importancia que merecía, clínicamente hablando, hasta hace bien poco. Las víctimas de este trastorno se encontraban entre las más difíciles de tratar principalmente por las escasez de estudios realizado sobre este problema. Los tratamientos realizados por los médicos tendían a ser exclusivamente de carácter psicoterapéutico.

La distimia, por definición, es una de las más leves pero más crónica de las formas que se puede producir la depresión mayor. Comparte muchos de los síntomas del trastorno depresivo mayor, pero difiere en su curso. En ella, los síntomas son algo más leves, pero se mantienen relativamente sin cambios durante largos períodos de tiempo. Para ser diagnosticado se tiene que haber tenido un estado de ánimo persistentemente deprimido durante al menos dos años.

Durante este periodo de tiempo, se deben haber tenido los síntomas mes a mes. Algunos de los síntomas más significativos son:
– Falta de apetito o comer en exceso
– Insomnio o dormir demasiado
– Falta de energía o fatiga
– Baja autoestima
– Dificultades para concentrarse o tomar decisiones
– Sentimientos de desesperanza