Conocer la epilepsia
Las convulsiones epilépticas son súbitas y, a menudo, dramáticas “tormentas eléctricas” que tiene lugar en el cerebro y que afectan al 1% de la población. Existen diferentes tipos de crisis. Algunos ataques causan convulsiones con pérdida de consciencia y espasmos musculares violentos, mientras que otros, pueden implicar sensaciones inusuales o simplemente comportamientos alterados. Los epilépticos han sido considerados durante algún tiempo personas con algún tipo de retraso mental o con una baja inteligencia.

Las crisis, pueden suponer un verdadero riesgo para las personas que las padecen, sobre todo si en el momento del ataque se está realizando una actividad, como por ejemplo conducir o nadar. Ser espectador de un problema como este, puede causar mucho miedo a las personas que se encuentran en ese lugar. Las convulsiones epilépticas son, por lo general, breves (generalmente duran unos minutos).

Muchas veces, la persona no se acordará de lo ocurrido o tendrá un recuerdo incompleto. En ocasiones, las convulsiones no se detienen, este es un problema mucho más grave que se considera una emergencia médica y requiere la atención de especialistas de manera inmediata. Muchos ataques son el resultado directo de un trastorno cerebral subyacente o corporal. En tal caso, el tratamiento de la enfermedad subyacente suele ser suficiente para evitar las convulsiones recurrentes.

En general, las crisis que han ocurrido solamente una vez, no son tratados a menos que vuelvan a ocurrir. Algunos epilépticos sólo tendrán convulsiones en ciertos ambientes, por lo que se entiende, que sus crisis son provocadas por factores desencadenantes específicos. El consumo de alcohol y la falta de sueño son frecuentemente responsables.