Conocer la esclerosis múltiple
Se trata de una enfermedad desmielinizante, es decir, que ataca la mielina, la sustancia que recubre las fibras nerviosas, impidiendo así que los nervios puedan transmitir las órdenes que manda el cerebro a los músculos.

Se encuadra dentro de las enfermedades autoinmunes, ya que es el propio organismo quien ataca la mielina que recubre los nervios.

Afecta principalmente a adultos jóvenes entre los 20 y los 40 años de edad. Normalmente comienza con una serie de ataques, denominados brotes, en los que los síntomas se dan con fuerza para después pasar a un periodo en el que dichos síntomas remiten por sí mismos.

De los pacientes, un 20% puede sufrir una forma benigna de la enfermedad en la que, tras los ataques iniciales la enfermedad se detiene y pueden seguir con su vida normal, al contrario de lo que ocurre en la forma maligna, en la que el deterioro es rápido y lleva a un alto grado de incapacidad.

Entre los síntomas destacan:

– Problemas de la vista, como visión doble o movimientos incontrolados de los ojos.

– Problemas del habla, como el balbuceo.

– Temblor de las manos acompañado de un cansancio extremo.

– Parálisis total o parcial de una parte del cuerpo.

– Falta de coordinación de los movimientos.

En cuanto al tratamiento, hoy no existe ninguno que pueda curar la enfermedad, sino que se utilizan para paliar los síntomas y rehabilitar al paciente. Por ello se utilizan corticoides que tienen efecto antiinflamatorio y pueden ayudar a reducir la gravedad de los síntomas, así como los interferones, que son medicamentos que pertenecen a la familia de los inmunomoduladores, que pueden cambiar el curso de la enfermedad.

El tratamiento farmacológico se completa con fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, aparte de la intervención de neurólogos por si se produce algún déficit cognitivo.