Conocer la hipersomnia
La hipersomnia diurna consiste en una excesiva somnolencia. Puede aparecer por déficit de sueño y puede afectar a los adolescentes y los adultos. Suele ser un “acompañante” de la depresión. Los estimulantes y la adhesión a rutinas de sueño reparador pueden aliviar los síntomas. Las personas que tiene este problema, se ven obligadas a tomar pequeñas siesta a lo largo del día. El problema es que estas siestas se pueden necesitar en lugares o momentos inadecuados, como por ejemplo en el trabajo, durante una comida o durante una conversación.

Estas siestas durante el día, por lo general, no ofrecen alivio de los síntomas. Los que padecen hipersomnia suelen tener dificultad para despertarse de los sueños largos, y cuando consiguen hacerlo pueden sentirse desorientados. Otros síntomas pueden ser: ansiedad, aumento de la irritación, disminución de la energía, inquietud, pensamiento lento, habla lenta, pérdida del apetito, alucinaciones y problemas de memoria. Algunos enfermos pierden la capacidad de mantener sus relaciones (laborales, familiares, etc.)de forma correcta.

La hipersomnia puede ser causada por el abuso de drogas o alcohol, trastornos del sueño como la narcolepsia o la apnea del sueño, o la disfunción del sistema nervioso autónomo. En algunos casos el problema puede venir dado por otros problemas como por ejemplo: un tumor, un trauma en la cabeza o una lesión del sistema nervioso central.

Ciertos medicamentos, o la retirada de una medicina, también pueden causar la hipersomnia. Diferentes condiciones médicas como la esclerosis múltiple, la depresión, la encefalitis, la epilepsia o la obesidad pueden contribuir a la enfermedad. Algunas personas pueden tener una predisposición genética a la hipersomnia.