Consejos para estimular la memoria
La memoria es la capacidad de retener, guardar y evocar experiencias pasadas o información aprendida. Está integrada por tres sistemas que interactuan y se comunican entre sí: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. Cada uno funciona individualmente, almacena diferentes clases de información y degenera con la edad en diferente medida que los otros.

Así pues, la memoria sensorial retiene la información procedente de nuestros sentidos durante menos de un segundo. Después la elimina o la guarda en otros sistemas y su funcionamiento no se altera con el paso de los años. Cuando registra la información, esta pasa a la memoria a corto plazo, donde permanecerá hasta que se realice una acción. Sin embargo, el contenido que admite es bastante limitado, aproximadamente, unos siete elementos (un número de teléfono, lista de la compra, matrícula de un coche…), los cuales pueden enviarse a la memoria a largo plazo o eliminarse, por no ser necesarios. Con el transcurso de los años, la memoria a corto plazo se vuelve más lenta pero la capacidad para retener información permanece estable y sin cambios perceptibles.

Todo el conocimiento que una persona acumula durante su vida está almacenado en la memoria a largo plazo. Por tanto, para poder recordar en el futuro, debemos aprender la información correctamente, guardarla y poder recuperarla. Con la edad, los problemas de memoria se deben, principalmente, a los procesos de aprendizaje y la recuperación. También conviene distinguir entre los diferentes tipos de memoria a largo plazo: prospectiva, semántica, episódica y procedimental.

Fomentar el buen funcionamiento de la memoria

- La falta de atención en las tareas cotidianas o repetitivas suele causar algunos olvidos. Realizar pasatiempos nos ayudará a evitar los despistes.
- Para almacenar información y recuperarla se recomiendan los ejercicios de asociación, por ejemplo, memorizar teléfonos asociando algunos dígitos con fechas de cumpleaños.
- Observar dibujos y retener toda la información posible de ellos, potencia la memoria visual.
- Para evitar la falta de memoria episódica anterógrada (dificultad para aprender) y retrógrada (olvido de recuerdos) existen actividades muy indicadas, como realizar un libro de nuestra vida. t
- Leer, tener relaciones sociales, ir al cine o al teatro, están entre las actividades más beneficiosas para la mente del adulto.

Test de memoria cotidiana

Veamos, a continuación, los 27 lapsus más frecuentes, recogidos en el libro sobre la Optimización de la memoria. Mediante el siguiente test, trataremos de evaluar con cuanta frecuencia cometemos cada error. Para la puntuación se utiliza una escala del 1 al 9, donde cada número puntúa como sigue: 1, ninguna vez en los últimos seis meses; 2, al menos una vez, en los últimos seis meses; 3, más de una vez en los últimos seis meses, pero menos de una vez al mes; 4, una vez al mes; 5, más de una vez al mes pero menos de una por semana; 6, una vez a la semana; 7, más de una vez a la semana pero menos de una al día; 8, una vez al día; 9, más de una vez al día. Una vez obtenida la puntuación, podemos clasificar nuestra memoria según su funcionamiento:

- Bueno (entre 30 y 60 puntos). No es necesario ejercitarla, aunque no está de más, si el resultado es satisfactorio.
- Normal (entre 61 y 115). Se aconseja hacer actividades para prevenir olvidos.
- Podría mejorar (entre 116 y 243). Dado que existen muchas variables que pueden interceder en el buen funcionamiento de la memoria, es necesario analizar en qué áreas se cometen más errores y reforzarlas con ejercicios. Existen programas para mejorar la memoria que restablecen las funciones debilitadas con el paso del tiempo.

1- Pierdes las cosas en casa porque olvidas donde las pusiste.
2- No logras recordar lugares donde ya estuviste.
3- Te cuesta seguir una noticia en la televisión.
4- Olvidas una variación en la rutina diaria.
5- Tienes que volver atrás para comprobar si has hecho algo de debes hacer.
6- Olvidas cuando pasó algo.
7- Tienes que volver a buscar cosas que te dejas atrás.
8- No recuerdas algo que te dijeron ayer o hace días.
9- Lees algo sin darte cuenta de lo que has leído.
10- Divagas sobre cosas que no tienen importancia.
11- No reconoces, visualmente, a familiares y amigos.
12- Te cuesta aprender una nueva habilidad.
13- Tienes una palabra en la punta de la lengua y no logras decirla.
14- Olvidas hace cosas que debías hacer.
15- No recuerdas lo que sucedió ayer.
16- Olvidas lo que acabas de decir.
17- No eres capaz de seguir el hilo de la información.
18- Olvidas decir algo importante a alguien.
19- No recuerdas donde vives o tu cumpleaños.
20- Confundes cosas sobre lo que alguien te ha contado.
21- Explicas a alguien sucesos o chistes que ya le has explicado.
22- Olvidas detalles de cosas que haces cotidianamente, en casa o el trabajo.
23- No reconoces las caras de gente famosa en televisión.
24- Buscas algo en un lugar equivocado.
25- Te pierdes en un edificio o en un viaje.
26- Haces dos veces la misma acción porque olvidaste que ya la hiciciste.
27- Repites a alguien lo que acabas de decir o repites la misma pregunta.