deseo comer Controlar el deseo de comer
A todos nos gusta comer. El placer que proporciona comer un alimento a veces es complicado de controlar. En ocasiones, el simple hecho de ver u oler un alimento tentador puede acrecentar el hambre real. El impacto tiene consecuencias en las personas que no controlan sus impulsos en el momento de comer, eso es lo que les sucede a la mayoría de los individuos obesos. Para esos casos, es conveniente utilizar trucos como guardar los alimentos más tentadores en recipientes opacos o envolverlos con papel oscuro resulta útil para no despertar el apetito cuando no es el momento. Sin embargo, en otros casos la disponibilidad de alimentos muy apetecibles y sabrosos no es el origen de una ingesta excesiva.

Conocer nuestras actitudes delante de la comida es fundamental para ayudarnos a controlar de manera eficaz el consumo de los alimentos menos saludables, en particular a quienes comen de forma casi compulsiva o, por cuestiones de salud, tienen que limitar la ingesta de grasas, azúcares y calorías de la dieta. Una buena regulación del apetito es posible con ciertas dosis de voluntad.

Disfrutar de exquisitas recetas se puede hacer siempre con mesura y sentido común, el goce que proporciona comer un alimento es saludable para la estabilidad emocional. Los alimentos tienen cierto valor emocional, eso explica por qué las tentaciones se sienten de forma especial con algunos, pero no con otros. Seguramente por eso en las comidas familiares o con amistades resultan más relajadas y placenteras, porque reducimos la capacidad de controlarnos lo que comemos.

Son muchas las personas que están a dieta pero hacen excepciones que no deberían. Encontramos individuos incapaces de renunciar al placer de comer un alimento y se convencen de que “por un día” piensan “hoy disfruto, mañana ya veremos”. Al final todos son excesos que se pagan una peor salud.