Correr en cuestas para fortalecer las piernas
Si queremos ganar fuerza y potencia en las piernas, uno de los mejores entrenamientos que podemos llevar a cabo es la carrera en cuestas, ya que la inclinación del terreno exige un mayor esfuerzo a nuestro organismo. Sin embargo, es habitual que comencemos a subir la cuesta con todas las ganas y a potencia y que cuando lleguemos arriba apenas podamos respirar y nos veamos obligados a detener la carrera para recuperar el aliento y paliar así el sobresfuerzo que hemos realizado.

Para evitar esto y minimizar el impacto que el desnivel del terreno pueda causar en nuestras articulaciones, podemos seguir una serie de consejos:

El primero, que muchas veces se nos olvida, es que no debemos intentar mantener el mismo ritmo que cuando corremos en terreno plano. Para poder llegar a la cima de la cuesta sin ahogarnos, es esencial que nos marquemos un ritmo más lento de carrera. El ritmo a elegir dependerá de tu estado de forma, y debe ser aquel que te permita subir la cuesta a un ritmo uniforme.

El entrenamiento en cuestas debe ser paulatino, para evitar forzar los tobillos y las rodillas. Los expertos aconsejan durante las dos primeras semanas, entrenar sólo un día, y las dos siguientes dos días a la semana, comenzando siempre con desniveles de intensidad media y, poco a poco, ir aumentando tanto los días de entrenamiento como la intensidad de la cuesta.

Durante la subida, es esencial aumentar un poco la elevación de la rodilla, proporcionalmente a cómo sea de pronunciada la cuesta. Debes también incrementar el impulso de los brazos para que la subida sea más sencilla. En cuanto a los pies, debes apoyar al contrario que cuando corres en plano, es decir, apoyando primero la parte delantera del pie y después el talón, para evitar desperdiciar energía en la zancada.