Cuidado de las lentillas
La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son defectos refractivos de la visión causados por diferencias en la longitud o en la forma del ojo. Se pueden solucionar de tres formas: con gafas, lentillas o mediante cirugía. Una de las opciones preferidas por muchas personas es el uso de lentes de contacto, incluso algunas consiguen eliminar de forma temporal la hipermetropía sin someterse a una intervención quirúrgica.

Las lentillas son cada vez más medificnales y permiten curar problemas de visión. Las más modernas ejercen una presión sobre la primera capa de la córnea y la modela mientras se llevan puestas. Mientras que el uso de las gafas es simple, elegante y no supone riesgos, salvo que se rompan los cristales.

Las lentes de contacto se elaboran con material extremadamente sensible, que necesita unas condiciones de higiene adecuadas para evitar infecciones posteriores en los ojos. Para optimizar su uso, los especialistas insisten en seguir unos sencillos consejos que no te puedes saltar:

– Lavarse las manos antes de tocar las lentes.
– Usar sólo el líquido recomendado para limpiarlas, así como el colirio para los ojos. Nunca limpiarlas con agua (ni del grifo, ni embotellada, ni con agua con sal).
– Cuidar el recipiente de las lentes (lavarlo y secarlo cada vez que se extraigan las lentillas) y cambiarlo cada medio año.
– Utilizar un maquillaje compatible con el uso de las lentillas y, en caso de usar delineador de ojos, pintar el borde interno del párpado inferior.
– Evitar que cualquier producto toque las lentes.
– Evitar meterse en una zona de agua con lentillas.
– Quitárselas cuando se usen productos de limpieza.
– No usarlas más tiempo del recomendado por el médico o por el fabricante.