Cuidados de los lunares al tomar el sol
La aparición de los lunares en el cuerpo se produce entre los 10 y los 20 años y se debe a una superproducción de melanina. La mayoría de los lunares son benignos y no representan ningún peligro. En ocasiones, sin embargo, los lunares crecen, pican, cambian de color, aumentan de volumen o sangran, momento en que debemos consultar al médico para descartar un posible melanoma. Una de las formas de evitar que esto suceda es tomando unas pequeñas precauciones cuando tomamos el sol, especialmente si somos personas con muchos lunares repartidos por el cuerpo:

– No debemos exponernos al sol más de quince minutos entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde, que es cuando alcanza más intensidad. Esto debemos tenerlo en cuenta aunque no estemos tumbados tomando el sol, ya que éste nos afecta del mismo modo. Durante estas horas, lo más aconsejable es protegernos con gorros, sombreros o prendas finas de algodón que eviten la incidencia directa del sol sobre los lunares.

– En las zonas donde tengamos los lunares debemos aplicarnos una crema de protección solar con factor de protección alto, en torno a 50. Si nuestra piel es muy clara, es aconsejable aplicarla por todo el cuerpo y, a medida que la piel se vaya poniendo morena, ir reduciendo el factor de protección, pero nunca eliminarlo del todo. Debemos aplicar la crema cada dos o tres horas para estar efectivamente protegidos del sol.

– La piel de los niños es especialmente sensible, por lo que siempre deberemos aplicarles una crema de protección solar cuando estén expuestos al sol, y renovarla con frecuencia, especialmente si se están bañando.

– No debemos olvidar que en los días nublados también es necesario protegernos de los efectos del sol en la piel.