Curar una quemadura
Resultar quemado puede ser una experiencia muy dolorosa. Las quemaduras pueden tardar mucho tiempo en curarse y, a menudo dejan cicatrices. Cuanto más joven se sufre una quemadura más fácil es su curación, eso sí dependiendo del grado. Las quemaduras de primer grado afectan sólo a la capa superior de piel y pueden ser de color rojo y muy dolorosas. Las de segundo grado, suelen ser más profundas y suelen formar una ampolla. La piel se puede hinchar mucho y el dolor es más severo. Las de tercer grado son las peores: la piel se verá de color blanco o carbonizado.

Las instrucciones que te damos a continuación son para quemaduras de primer y segundo grado que cubren un área pequeña. Para las quemaduras de segundo grado grandes y para cualquier quemadura de tercer grado lo mejor es que acudas al médico inmediatamente. Necesitarás: agua fría, aloe vera o pomada, vendas limpias. (Recuerda que la pasta de dientes en un momento de urgencia te puede ayudar mucho).

Paso 1.- Lo primero que tienes que hacer es echar agua fría en la quemadura durante varios minutos. Esta “enfría” la quemadura y evita su propagación.

Paso 2.- Si la persona que ha sufrido la quemadura tolera la aspirina, lo mejor es que se tome una para aliviar un poco el dolor.

Paso 3.- Aplicar una pomada de aloe vera, o buscar algún otro tipo de pomada especialmente indicada para quemaduras.

Paso 4.- Algo muy importante es mantener limpia la quemadura, aunque sea un proceso doloroso. Lava suavemente el área quemada con agua y un jabón. Repite esta limpieza cada vez que cambies el vendaje.

Paso 5.- Tapa la quemadura con un vendaje limpio. El cambio de apósito debe hacerse, al menos, una vez al día.